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sábado, 21 de junio de 2008

VAMPIRE WEEKEND: UNIVERSITARIOS CONQUISTANDO EL MUNDO LOS FINES DE SEMANA

VAMPIRE WEEKEND:
UNIVERSITARIOS CONQUISTANDO EL MUNDO LOS FINES DE SEMANA

Aunque algo había escuchado de los Vampire Weekend el año pasado -obviamente no lo suficiente como para ponerles atención- fue hasta este 2008 que se presentaron ante mí como una verdadera revelación, en gran parte gracias a muchos blogs en donde se les daba a conocer; curiosamente no fue “A-Punk” (su hit del momento) la primera rola que pude escuchar de ellos, sino “Bryn”, una oda a los sentimientos ocultos que claman por ser descubiertos, luego escuche “Ladies of Cambridge”, una cancioncilla bastante interesante, y posteriormente pude oír la excitante “Mansard Roof” y el cover de “Exit Music (For a Film)”, rola compuesta por Radiohead, con el que la banda originaria de Nueva York rindió tributo a esa imponente obra llamada “Ok Computer”; fue entonces cuando ya no pude resistirme mas a ellos, y gustoso ofrecí mi cuello a estos Vampiros amantes de los sonidos africanos y las chicas vestidas de Louis Vuitton.

En el mes de abril finalmente compre el LP de los Vampire Weekend, y aunque fue un gasto innecesario porque ya tenía todas las rolas, el mero acto de adquirir el disco siempre ha representado para mí un ritual obligatorio, con el que doy constancia de mi enamoramiento hacia una nueva banda; desde el mes en cuestión a la fecha muchas cosas han pasado en la vida de los Vampire Weekend como agrupación, pues en tan sólo un par de meses dejaron de ser unos desconocidos para convertirse en un éxito rotundo; cientos de revistas alrededor del planeta les han concedido las mejores criticas y puntajes de sus reseñas, e inclusive algunas no se han resistido a tenerlos en sus portadas, además, los Vampire Weekend han dejado incrustado su nombre en carteles de festivales tan importantes como el Coachella, el Bonnaroo y el Glastonbury, consagrándose así como uno de esos gratos fenómenos musicales que vale la pena escuchar, pero que son cada vez menos frecuentes en un mundo donde abundan las bandas que, al carecer de originalidad, espíritu creativo y sed de algo más que fama y dinero, tienden a imitar lo ya probado y conocido.

Como muchas otras bandas, los integrantes de Vampire Weekend se conocieron mientras aun estudiaban en la Universidad, que en este caso fue la de Columbia, prestigiada institución donde el destino quiso que Ezra Koenig (vocalista principal y guitarra) y Chris Tomson (batería) formaran un dueto de rap llamado “L’Homme Run”; posteriormente a estos dos chicos se unieron Chris Baio (bajo) y Rostam Batmanglij (teclados, guitarra y vocalista secundario), para formar en el 2006 la banda que hoy conocemos.

Una vez que el cuarteto estuvo debidamente integrado y compusieron sus primeras canciones, se avocaron a la tarea de difundir su trabajo como cualquier otra agrupación de universitarios lo haría: tocando en fiestas de fraternidad y participando en “guerras de bandas”, más como hijos de la nueva era, fue gracias al Internet y a los blogs que su trabajo se propagó rápidamente, alcanzando de esa forma un éxito repentino que tomó por sorpresa a estos jóvenes neoyorquinos.

De la noche a la mañana comenzaron a lanzar sus primeros EP’s, a figurar en las revistas más prestigiadas del mundo como la Rolling Stone, la NME y la SPIN (ésta última los declaró “la mejor banda del 2008” en su edición de marzo), y a ser convocados a los programas de televisión más importantes como “The Late Show with David Letterman”, “Saturday Night Live”, y mi favorito, el “Show de Jools Holland”, afamado programa de la BBC que se distingue por presentar a la crème de la crème del mundo de la música.

Aunque el éxito de los vampiros del fin de semana se ha dado en extremo rápido, no por eso su trabajo ha resultado de menor calidad o es menos valioso que el de otras bandas a quienes les ha tomado más tiempo lograr sus objetivos; la clave del triunfo de los Vampire Weekend radica en su capacidad para fusionar sonidos sumamente disímiles unos de otros, lo cual, si bien no es algo que no se haya hecho antes o con lo que nunca se hubiere experimentado, sí marca la diferencia en un escenario donde son comunes las agrupaciones acrecentadas por las nuevas herramientas tecnológicas pero sin un ápice de talento, y aunque probablemente éstas poseen buenas intenciones y mucha voluntad, al carecer de inspiración e inventiva se limitan a imitar lo hecho por otras agrupaciones o se valen de sonidos y temas ya probados, escudándose en la onda “retro” y las supuestas influencias que han recibido a lo largo del tiempo, situación que tarde o temprano las conducirá irremediablemente al olvido.

Muchos son los que han considerado que el sonido de los Vampire Weekend, en principio inclasificable, en definitiva puede ser etiquetado como “afro-pop”, pero aunque sus composiciones tienen fuertes reminiscencias de los extravagantes ritmos africanos, derivadas principalmente de las experiencias adquiridas por Ezra Koenig en sus viajes a la India y el gusto en general de todos los integrantes por los músicos del continente africano, los Vampire no se enfrascan sólo en esos sonidos, sino que juegan con otro tipo de música como el ska, el reggae, el western, la suavidad del britpop, la rudeza del punk y hasta los exóticos sonidos caribeños. Por otro lado, la lírica de los Vampire Weekend no es ni la más brillante o profunda que exista en la actualidad, pero por eso es tan excitante y novedosa, aunque si bien por momentos resulta difícil de comprender debido a que emplean términos muy intelectuales, o se ciñe demasiado a la cotidianeidad de sus vidas en Nueva York (como por ejemplo ocurre con la rola “Oxford Comma”), aun así mantienen cierta sencillez y claridad, por lo que su canciones terminan siendo asequibles a cualquiera y por lo tanto adaptables a casi toda interpretación.

Aparte de las singularidades ya expuestas sobre la música de los Vampire Weekend, en lo personal hubo dos aspectos extras que me convirtieron en fan de esta banda: el primero se circunscribe a la edad de sus integrantes, que aun son veinteañeros, simplemente Ezra Koenig tiene la misma edad que yo (veintitrés años), por lo cual me siento identificado con la agrupación; el segundo se relaciona con los temas de sus rolas, los cuales en parte derivan de sus experiencias en la universidad, periodo de mi vida que al igual que ellos no hace mucho concluí, y aunque ciertamente la vida universitaria varía de país en país, hay situaciones y sentimientos que casi todos los universitarios edl mundo afrontamos, como por ejemplo la incertidumbre del futuro cercano, la necesidad de ser reconocidos y amados, el deseo de vivir más rápidamente, las ganas de vacacionar y olvidar por un tiempo los estudios, o la rabia que se puede sentir por un maestro cruel; más a pesar de que dichos temas pueden tornarse preocupantes y depresivos, los Vampire logran hacerlos más ligeros y hasta divertidos con la manera tan natural y espontánea con que los tratan.

En conclusión, sin ser ostentosa, la obra de los Vampire Weekend es una verdadera “joyita” que los amantes de la buena música sabrán apreciar, más el reto a corto plazo de esta banda, como siempre ocurre con los novatos, será llenar las expectativas de los críticos y fanáticos que pasada toda la “avalancha” mediática habrán de exigirles un trabajo superior o por lo menos igual a su álbum debut, sin embargo, los Vampire Weekend sólo podrán ofrecer algo tan fresco y original como su disco epónimo, mientras se sigan manteniendo independientes y dispuestos a no complacer a nadie, sólo así dejarán patente que lo suyo no fue un golpe sino una auténtica muestra de talento.
Diez cosas que hay que saber sobre los VAMPIRE WEEKEND:

1.- UNA PELÍCULA DE HORROR Y COMEDIA: Los Vampire Weekend toman su nombre de un cortometraje que Ezra Koenig filmó mientras aun estudiaba en la Universidad, pero que nunca llegó a concluir; la historia trata sobre un chico llamado Walcott que intenta salir de Cape Code (península cercana al estado de Massachusetts), para así escapar de las garras de unos Vampiros.

2.- NUESTRA PROPIA COMPLICADA DEFINICIÓN: Más que afro-pop, los Vampire Weekend definen su estilo musical como “Upper West Side Soweto”, debido a que emana de una fusión entre ciertos sonidos de la famosa zona artística de Nueva York y una región de Johannesburgo, Sudáfrica.

3.- LOS PRIMOS MEXICANOS: La familia de Ezra Koenig proviene de Rumania, pero con la llegada del comunismo a ese país optaron por emigrar al continente americano; una parte (de la cual procede Ezra) se trasladó a Nueva York, y la otra a México, donde aun viven varios parientes que no conoce pero con los que anhela tener contacto en alguna visita no muy lejana.

4.- UN ALUMNO MUY INTELIGENTE: Un año antes de alcanzar el éxito con los Vampire Weekend, Ezra Koenig trabajó como maestro de Ingles en una preparatoria, ahí uno de sus alumnos proféticamente solía decirle: “Mr. Koenig, ustedes tienen que destronar a los Fall Out Boy…”, sin duda era un alumno que ameritaba un diez, no tanto por su desempeño escolar sino por su buen gusto musical.

5.- LAS LIGA DE LOS VAMPIROS: La Universidad de Columbia es una de las ocho que forman parte de la “Ivy League” (Liga de la Hiedra), denominación con la que se conoce a la coalición o conferencia deportiva de varias universidades privadas de los Estados Unidos, cuyas principales características son sus altos niveles académicos, los estándares elitistas para la selección de sus alumnos y los elevados costos de sus colegiaturas, además de que todas las universidades se encuentran ubicadas en la Costa Este (lugar a donde pertenecen los primeros trece estados de la unión americana), lo cual nos da una idea del perfil que tiene los integrantes de Vampire Weekend.

6.- CANDELABRO FAMOSO: El candil que aparece en la portada del LP de los Vampire Weekend, pertenece a la casa de una fraternidad a donde la banda fue invitada a tocar para amenizar una fiesta.

7.- LA COMIDA DE MAMÁ: La madre de Rostam Batmanglij es una autora de libros de gastronomía, sumamente respetada por sus conocimientos en cocina persa.

8.- LA CONEXIÓN BRITÁNICA: Los encargados de dirigir el video de “A-Punk” fueron “Hammer & Tongs”, los mismos que dirigieron el clásico video “Coffee & TV” de Blur y el “Imitation Of Life” de R.E.M.

9.- EL VIRTUOSO: Ezra Koenig realizó estudios de literatura, toca la guitarra y el Saxofón.

10.- EL BLOG: Mientras Ezra estudiaba en la universidad comenzó a interesarse en la teoría de la literatura postcolonial, su afición por dicho tema lo llevó a realizar una serie de investigaciones que quedaron plasmadas en un blog que tituló “INTERNET VIBES”; en él se pueden encontrar muchos de los fundamentos e ideas que más tarde darían nacimiento al estilo de los Vampire Weekend, así como detalles de su vida y de su cortometraje inacabado, la dirección es
http://internetvibes.blogspot.com/.


MANSARD ROOF



A-PUNK

viernes, 6 de junio de 2008

CARL BARÂT, O CÓMO ATRAVESAR EL UMBRAL DE LOS TREINTA SIN MORIR DE SOBREDOSIS

CARL BARÂT, O CÓMO ATRAVESAR EL UMBRAL DE LOS TREINTA SIN MORIR DE SOBREDOSIS
Hoy seis de junio, Carl Ashley Raphael Barât, otrora miembro de The Libertines y actualmente líder de los Dirty Pretty Things, cumplió tres décadas de existencia sobre este planeta, por lo que aprovechado la fecha quiero dedicar este pequeño post a uno de los sujetos, que en opinión, encarna a la perfección el espíritu del rock.

Muchos han sido los críticos que han arremetido en contra de Carl Barât aduciendo un sin fin de opiniones negativas, que aunque con algo de sustento, terminan siendo por demás exageradas e inverosímiles; ciertamente Carl es un drogadicto, pero qué rockero no lo ha sido, y aunque con un talento enorme, probablemente no es el genio que el mundo del rock esperaba, pues ni es el mejor cantante ni el mejor compositor, pero nadie puede negar que revolucionó la música en un momento en que el rock británico estaba estancado en melodías cursis y pegajosas, que en nada se parecían al brit rock o brit pop de los años noventas, cuando grupos como Radiohead, Oasis, Blur, Pulp y hasta Travis ofrecían rolas con un mayor significado que las bandas que las sucedieron.

Con The Libertines (banda que muchos han considerado la respuesta inglesa a The Strokes), Carl Barât mostró una nueva forma de hacer rock retomando elementos del pasado, haciendo rolas con letras mas sencillas pero de sonidos más pesados, fuertes y caóticos, rolas para desahogarse por completo; además, The Libertines y Barât recobraron el contacto con el público al tocar en escenarios más pequeños e íntimos, que les permitieron volver sus ojos a los fans y escuchar por igual sus aplausos, sus gritos de aprobación o amor, reproches e insultos.

Carl Barât es un músico que toca con el alma, sólo hay que ver alguna presentación de los Libertines o los Dirty para percatarnos que Barât adora lo que hace, y mejor aun, logra contagiar con su ánimo a todo aquel que tiene el privilegio de verlo y escucharlo. El gran problema en la vida de Carl Barât ha sido Pete Doherty, pues a pesar de haber sido su mejor amigo, su compañero de éxitos y parrandas, en incontables ocasiones también le ha representado una gran molestia, y por qué no decirlo, quizas en determinado momento Carl ha llegado a considerarlo como un error en su carrera.

Gracias a Amy, hermana de Pete, Carl pudo conocerlo en 1996, pues dicha chica estudiaba en la misma Universidad que éste; en un inicio Carl detestó la irreverencia y petulancia de Doherty, pero con el tiempo descubrió su lado agradable y terminaron por convertirse en los mejores amigos; posteriormente, junto con John Hassall y Gary Powell formaron The Libertines, banda con la que consiguieron un gran reconocimiento a nivel mundial.
The Libertines tenían todo para permanecer en el mundo del rock por mucho tiempo, pero lamentablemente los vicios y problemas emocionales de Pete Doherty terminaron por colmar la paciencia de Carl, quien en el dos mil tres respaldado por el resto de los miembros de la banda, decidió no ser más la niñera de su amigo (para eso esta la Kate Moss) y optó por expulsarlo de la agrupación, terminando así con la historia de una excelente banda de rock.

Sin embargo, la atracción entre Barât y Doherty ha sido más fuerte que sus conflictos, pues en incontables ocasiones Carl le ha perdonado a Pete un sin numero de groserías y traiciones, lo cual demuestra su gran sentido de amistad y lealtad; pero a pesar del cariño o “atracción” que hay entre ellos (la cual simplemente no se puede negar), ambos decidieron seguir por caminos distintos, Carl Barât y el resto de los Libertines formaron los Dirty Pretty Things y Peter Doherty creo los Babyshambles, esta última, que aunque con más éxito que la de sus antiguos compañeros, no logra superar los triunfos del pasado.

El futuro de Carl Barât en el mundo de la música es incierto, pues a pesar de su indiscutible talento y de que el “Waterloo to Anywhere” (primer álbum de los Dirty Pretty Things) alcanzó buenas criticas, es difícil asegurar que Carl logré crear algo tan bueno como lo hecho con The Libertines; más sin importar lo que ocurra, Carl Barât, el inglesito de melena alborotada, mirada penetrante y actitud valemadrista, ha dejado una huella imborrable en el mundo de la música, huella que al menos yo planeo venerar por mucho tiempo.


Can’t Stand Me Now


Boys In The Band

jueves, 15 de mayo de 2008

CLINIC, LA BANDA MISTERIO

CLINIC
LA BANDA MISTERIO

En ocasiones, mientras transitamos por este complicado mundo, nos topamos con lo que un amigo define como “chicos o chicas misterio”, que son aquellas personas que logran despertarnos cierta empatía, una saludable obsesión, un pequeño enamoramiento o un delicado encantamiento a pesar de no saber absolutamente nada de ellas, ya que únicamente nos dedicamos a admirarlas de lejos. No se si a otros les pasara con mucha frecuencia, pero al menos en mi caso hay una lista algo extensa conformada por muchos ejemplares de estos “chicos (as) misterio”.

En mi caso, la definición creada por mi amigo no se circunscribe únicamente a compañeros de la escuela o el trabajo a los que es posible ver varios días a la semana, sino que también la aplico a personas que veo en la calle de vez en vez, fotografías de completos desconocidos, actrices en extremo elegantes que suelen ser extras en algunas película (tómese como referencia “El Diablo Viste de Prada”), e inclusive, aunque parezca aun más freak, empleo el mencionado concepto en bandas como CLINIC.

Clinic fue mi “banda misterio” durante un buen tiempo, principalmente por la imposibilidad de conseguir sus discos en alguna tienda de la ciudad (bendita la hora en que abrieron Mixup Galerías Laguna) y la falta de información sobre ellos en internet (e igualmente sea bendita la hora en que nació Wikipedia). Ante tal situación, durante un tiempo me limité a conseguir su música a través de la red, sin más pretensión que escucharla, inclusive veté el tema de esta banda a mis amigos, es decir, decidí no hablar de ella con nadie, la verdad no me interesaba saber si ellos la habían escuchado, para mi Clinic era simplemente música, ni buena ni mala, solamente un sonido que en verdad me agradaba, que me acompañaba en las noches de juerga y las aburridas tardes en el gimnasio.

Conocí a Clinic gracias a un cartel elaborado para una de sus presentaciones en Estados Unidos, y es que al buscar dibujos para alguna tarea, de pronto apareció la imagen de cuatro tipos tomando un almuerzo campestre, vestían trajes negros de gala y enormes sombreros de copa, rodeados por un campo irreal como tomado de alguna ilustración de “Alicia en el País de la Maravillas”, más la nota realmente perturbadora y llamativa eran un par de cubre-bocas blancos que los sujetos portaban, pues les otorgaba un aire de malevolencia y locura que logró atraparme.

La primera rola que pude conseguir de ellos fue “The Equaliser”, la cual logró gustarme desde la primera vez que la escuche, principalmente por su sonido, el cual poseía muchísima energía sin ser escandalosa, sino mas bien era relajante aunque parezca incongruente; la música de “The Equaliser” en ese momento me pareció novedosa y “experimental”, recordándome un poco al Radiohead del “OK Computer” o el “Kid A” (tiempo después supe que era una de sus principales influencias); en cuanto a la letra no conservé la misma opinión, lo cierto es que me pareció (aun hoy) bastante simplona, carente de profundidad e historia, para mi la letra de “The Equaliser” era el canto de un tipo atiborrado de éxtasis, que en algún rave tiene sexo o pide más pastillas; sin embargo, la excelente voz del cantante en unión de esa lírica nada impactante y la magnifica pieza musical, terminaron de funcionar para mi de una manera fantástica, a tal grado que se convirtieron en mi “banda misterio” del momento.

Pero el apelativo de “banda misterio” estaba destinado a no ser perpetuo para Clinic, por lo que con el tiempo decidí investigar más de esta agrupación, situación que creo es de suma importancia para comprender un poco más la música y el mensaje que plantea alguna banda o solista; Clinic, como las bandas legendarias, es originaria de Liverpool, Inglaterra, y sus orígenes se remontan a 1997 cuando Ade Blackburn (vocalista principal y teclados) y Jonathan Hartley (guitarra, clarinete y teclados), comenzaron a cobrar notoriedad dentro escena musical de Liverpool, por la manera en que tocaban sus instrumentos (teclados y órganos), en parte de forma experimental pero con una esencia muy retro.

En ese mismo año, ya con algo de éxito, a Blackburn y Hartley se les unieron Brian Campbell (bajo y flauta) y Carl Turney (batería y piano), refuerzos con los cuales pudieron grabar su primer E.P. en la compañía disquera que para tal efecto crearon, sin embargo, en 1999 decidieron dar oportunidad a una compañía con una mayor organización pero igualmente independiente: Domino Records (sí, la misma donde The Arctic Monkeys son los niños consentidos, los amos y señores de las ventas).

Ya con “Domino”, previó a la venta de su álbum debut, el “Internal Wrangler”, lanzaron un compilado de sus E.P.’s y sencillos producidos hasta ese momento, con los cuales obtuvieron buenas criticas, pero fue hasta la producción del “Walking with Tree” y el “Winchester Cathedral”, que recibieron el reconocimiento que tanto merecían, especialmente con el primero, del cual se desprende el sencillo “Come Into Our Room”, una rola muy recomendable, que si bien no despuntó en los charts del 2002, fue considerada por muchos críticos británicos como uno de los mejores sencillos de ese año.

Con el “Visitations” del 2006, Clinic logró producir con Domino Records cuatro álbumes muy buenos, de sonidos experimentales y eclécticos, pero que a final de cuentas eran bastante uniformes y parecidos unos de otros; este año Clinic lanzó el “Do It”, que si bien no es el mejor de sus trabajos, según la critica especializada, es el que más me ha gustado hasta el momento y para mi será uno de los mejores discos del año, especialmente por sus sencillos “The Witch” y “Free Not Free”, que demuestran que este último trabajo de la banda líricamente resulta más pensado, probablemente por el hecho de que su sonido se acerca un poco más al rock, el cual los ayuda a evolucionar y les obliga a que lo acompañen de letras más interesantes.

A pesar de que Clinic es una banda completa, en cuanto a que sus integrantes son excelentes músicos con el mismo nivel y habilidades, como en toda agrupación uno de sus integrantes tiende a resaltar, obviamente, como en toda banda (o casi todas), es el vocalista principal y líder quien se convierte en el sello distintivo de ésta, y no es que Blackburn sea la mente creativa de la banda, pues en realidad todos contribuyen en esa labor, sino que la voz inconfundible de Ade y sus energías inagotables en las presentación lo hacen el centro de atención, a pesar de que muy pocos fans conocen su rostro, pues él como el resto de los Clinic siempre usan los “cubre-bocas”, entre otras prendas características de los cirujanos.

Creo que en hasta este punto de conocimiento de la banda, Clinic ya no puede ser más un misterio para mi, cuestión que no me desagrada del todo pues he podido acceder más fácilmente a su música; pero si llegó a sentir algún vació por haber restado un número a mi lista de personas misteriosas, creo que bastará con prestar mas atención a la gente desconocida a mi alrededor, quizás encuentre a un nuevo “chico o chica misterio” que llene su lugar.


CLINIC - THE WITCH