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domingo, 10 de julio de 2011

CONVERSE Y SANDALIAS MARC JACOBS PARA SUPERAR LA DEPRESIÓN O LA HISTORIA DE UN AMOR NO CORRESPONDIDO.

CONVERSE Y SANDALIAS MARC JACOBS PARA SUPERAR LA DEPRESIÓN O LA HISTORIA DE UN AMOR NO CORRESPONDIDO.


Mira como ando mi amor
Por tu querer
Borracha y apasionada
Nomas' por tu amor

Mira como ando mi bien
Muy dada a la borrachera
Y a la perdición

Tu, solo tú
Has llenado de luto mi vida
Abriendo una herida
En mi corazón

En la obscuridad de mi habitación, y acompañado por un Jack en las rocas, con la lluvia tocando a mi ventanita y la música latiendo desde el reproductor; solo, tristeando para variar, deprimido, que es lo único que parece que hago últimamente.

El frío Bourbon roza mis labios, huele tan dulce, ojalá así olieran todos los venenos.

No escucho jazz, no puedo, necesito algo más fuerte, al nivel del trago que bebo, ahora escucho rancheras para olvidar, porque creo que eso me hará olvidar todo, y es que para un verdadero despecho, las rancheras resultan ideales para sacar todo.

No le dedico estas canciones que escucho a nadie en especial, se las dedico a mi mala suerte, a mi mala racha y mi maldito karma, a mi pinche soledad.

Esta noche no quiero ver a nadie, no quiero estar con mi familia, no tengo animo para aguantar las bromas e indiferencia de mis amigos, ni quiero encerrarme en un cine ni dar vueltas por la ciudad, quiero estar acompañado sólo por la música y mi Bourbon.

Tal vez es la depresión precumpleaños de cada año o tal vez que hoy más que otros días me pesa la soledad; voy a cumplir 27 años y nadie se ha enamorado nunca de mí. Cariño nunca me faltado, se que mi familia me quiere como nadie, mis amigos y amigas me aprecian, hay gente que incluso me admira y me respeta, pero no, sin intención de dramatizar –y eso que a mi se me da muy bien– nunca he sabido lo que es que alguien me ame.

No hago esta confesión para que alguien sienta lastima de mi, sino para liberarme, para ver si con esto que cuento por fin saco todo lo que traigo dentro y puedo avanzar, para ver si puedo cumplir 27 años sin nada que me impida valorar todo lo que he disfrutado este tiempo vivido.

Cuando nadie te quiera
Cuando todos te olviden
Volverás al camino donde yo me quede
Volverás como todos
Con el alma en pedazos
A buscar en mis brazos un poquito de fe

En mi vida solo me he enamorado verdaderamente de dos personas, una mujer y un hombre, dos seres maravillosos a los que nunca les pude confesar mi amor ¿Por qué? Pues por pendejo, por cobarde, por idiota, por miedo al rechazo.

A Sara la conocí en la preparatoria, me enamoré de ella de la forma más cursi e infantil de la que alguien pudiera enamorarse: aquel día ella caminó entre las bancas del salón de clases, y al verla, no fue su delicioso cuerpo que incitaba al pecado, ni sus pechos redondos y voluptuosos, ni sus nalgas firmes y redonditas cubiertas delicadamente por la mezclilla de sus jeans, lo que despertó mi amor y mi libido, fue su bello rostro blanco iluminado por el sol que se colaba a través de los ventanales, fue aquella luz que la hacía lucir pura e inmaculada, fue aquella voz dulce y serena que salía de sus labios, su mirar dulce y alegre lo que me embobo.

Ese día lo recuerdo como hoy, Sara expuso para la clase el ciclo del agua, lucia su uniforme de Luzac, fue la primera vez que noté su existencia y ya nunca más durante los tres años de prepa la dejé de notar.

A Sara le debo muchos sueños húmedos, mis fantasías pecaminosas de adolescente, mi amor infantil; para mi era muy especial, inteligente –era el mejor promedio de la clase junto con mi amiga Julia–, la presidenta de grupo, la líder de su círculo de amigas, bondadosa y agradable, amable y cariñosa, así era mi linda Sara.

¿Cuál fue el problema? Ella tenía novio y yo era un chico inseguro e insoportablemente obseso, freak y nerd, inseguro, reprimido y antisocial; por aquel entonces conocí a mis mejores amigas, Daniela y Mayra y a mi querido “compadre” JJ, sólo a ellos me atreví a contarles de mi amor por Sara; en múltiples ocasiones me incitaron a que le confesara mi amor, me aconsejaron que le dijera que la quería, que me gustaba, pero nunca me anime, yo sentía tanta vergüenza de que supiera que estaba loco por ella, es algo que no se explicar.

No quiero ni volver a oír tu nombre,
no quiero ni saber adónde vas".
Así me lo dijiste aquella noche,
aquella negra noche de mi mal.

Si yo te hubiera dicho "¡No te vayas!",
¡qué triste me esperaba el porvenir!
Si yo te hubiera dicho "¡No me dejes!",
mi propio corazón se iba a reír.

En este momento, mientas escucho a Lola Beltrán cantar la Noche de mi mal, comienzo a recordar muchas cosas, tal vez las razones de por qué nunca le confesé mi amor: Muchas veces escuché como el novio de Sara alardeaba de sus devaneos, de cómo tocaba su cuerpo, de cómo presumía que acariciaba sus senos y apretaba sus nalgas, de cómo besaba sus rosados y gruesos labios. Recuerdo como dejó a ese novio y comenzó a salir con otro tipo, y luego con otro; recuerdo que mi amiga Mayra un día enloqueció y comenzó a gritar que Sara me gustaba y ella la escuchó, recuerdo que a partir de ese momento Sara trataba de evitarme, pero que siempre que necesitaba algo de mi se acercaba como un gato de angora, sutilmente y sin escándalo, esbozando una sonrisa tierna pero picara, pidiéndome el favor mientras ladeaba sensualmente su rostro como si rogara, y recuerdo que nunca le dije no, mi respuesta siempre fue un bobo “claro que si”.

Pero la prepa terminó, y con ella concluyó mi amor por la mujeres, nunca más me volvería enamorar de una mujer, mis gustos cambiaría radicalmente; el último día de clases, yo con varios kilos menos, Mayra y Daniela se acercaron a mi, me dijeron “es ahora o nunca, si te rechaza al menos sabrás su respuesta, de lo contrario nunca sabrás si tal vez hubiera dicho sí”, pero no me atreví, no pude, no quise.

Varios años después Mayra, Daniela y yo fuimos a tomar un café con nuestra amiga Karla, una de las chicas con las que convivíamos mucho en la prepa, y ella nos contó lo que aún hoy me es difícil de creer:

-Sabes Arge, me hice muy amiga de Sara en la universidad, y un día le pregunté si supo que tu estabas enamorado de ella- Yo empalidecí –Me dijo que sí, que siempre lo supo, y me preguntó por qué nunca le dijiste nada, entonces yo la cuestioné, le dije que cómo habría actuado si le hubieras confesado tus sentimientos –Mayra y Daniela quedaron en silencio, esperando ansiosamente lo que Karla tenía que decir, yo solo bajé la mirada, me sentía avergonzado, exhibido, furioso con Karla por haberle dicho eso Sara –Sara me dijo que hubiera aceptado salir contigo al cine o a tomar un café, me dijo que creía que eras un chico dulce y bueno.

Mayra y Daniela voltearon a verme, y sólo atinaron a decir “te lo dije”, pero de una u otra forma yo supe que Sara nunca habría sido mi novia.

Los años pasaron y el recuerdo de Sara se borró, dejó de protagonizar mis sueños, y de un día para otro en ellos fue sustituida por Fernando, un ex-compañero de clases de Luzac; hacia mucho tiempo que no lo veía, y sin embargo no había día que no pensara en él, que no pensara en su sonrisa, en su cabello rubio y en sus ojos verdes. Y el tiempo pasó y siguió pasando y supe que nunca más me enamoraría de una mujer.

Pero no fue Fernando del chico del que me enamoré, aunque Samuel -como así se llama mi otro amor- también tenía el cabello rubio y los ojos verdes, y aunque sus ojos, en comparación con los míos, son pequeños y es difícil ver su color, cuando se tiene la dicha de tenerlo tan cerca –como lo tuve yo-, frente a frente, muy cerquita, tan cercas que uno se pierde en su mirar, entonces se puede notar el delicado verde de esos lindos ojos.

A Samuel lo conocí cuando hacia mis practicas en el Juzgado 2°, él hacia meritos en otro juzgado, pero siempre lo veía y él a mí, en ocasiones coincidimos en el elevador, en las escaleras, en los pasillos o en el baño, y un día, de la nada me saludo, creo que yo me sonrojé y no devolví el saludo.

Todo ese día no hice más que pensar en él, en su rostro, en sus mejillas rosas, en su cabello cortito y rubio, en sus labios chiquitos pero gruesos, en su piel extremadamente blanca, en su cuerpo atlético y en la dulzura de su sonrisa.

A partir de aquel día comencé a saludarlo, hasta que finalmente un día, luego de varias semanas, cuando coincidimos en el elevador, un día que también recuerdo como si fuera hoy, me preguntó:
-¿Estas en el juzgado segundo, verdad?-
-Sí- le contesté mientras bajaba la mirada y trataba de sonreír, entonces, él me preguntó
-Y cómo esta el ambiente, yo estoy en el Juzgado Primero, y ya estoy hartó, todos son muy cabrones; cómo te llamas.
Yo le dije y el me contestó:
-Yo me llamo Samuel- luego me extendió su mano de dedos gruesos y ásperos, pero tan blancos que se adivinaba el color de su sangre.

A partir de entonces nos hicimos amigos; íbamos juntos a la tienda a comprar algo para comer, platicábamos al salir del Juzgado, generalmente siempre en la madrugada, me invita a cenar o me daba un “aventón” a mi casa cuando yo aun no sabía manejar basta decir que siempre he preferido tener alguien que conduzca por mí), me invitaba a salir los fines de semana, obviamente, con tanto detalle en poco tiempo me enamoré de él.

Pero confundí las cosas, pues yo comencé a amarlo pero el siempre vio en mi sólo un amigo, alguien con quien platicar, un compañía, un soporte para no sentirse solo, un compañero al que podría confiarle que ya estaba harto de la gente de su trabajo.

Nos unimos mucho aquel año que estuvimos juntos, me comenzó a tomar confianza y yo a él; muchas noches nos amaneció platicando de mil y un cosas, por su culpa siempre llegaba tarde a casa y el pretexto que le daba a mi madre es que estaba trabajando.

Samuel, mi guapo Samuel, mi hermoso Samuel.

No le faltaban invitaciones de chicas, muchas veces me platicó de sus aventurillas, y yo siempre lo escuché como cualquier amigo habría escuchado, me contaba como las fulanas aquellas se volvía locas con él en la cama, como las besaba, como acariciaba sus cuerpos, como tenía sexo con ellas, y entonces yo me sentía morir.

Amanecí otra vez
entre tus brazos,
y desperté llorando
de alegría
me cobijé la cara
con tus manos,
para seguirte amando todavía
te despertaste tú,
casi dormido,
y me querías decir
no se qué cosas
pero callé tu boca
con mis besos,
y así pasaron muchas,
muchas horas

Con el pasar del tiempo, nuestra amistad se hizo más fuerte; yo, preferí no hablar sobre él con nadie, mis amistades nunca supieron de sus existencia, sólo la gente del Juzgado sabía de nuestra amistad, a diferencia de mi amor por Sara, del que tal parece todos sabían, de mi amor por Samuel preferí no contarle a nadie, él era sólo mío, sólo para mi, aquel tiempo que pasamos juntos siempre sería para mi, sólo para mí, así no tendría que dar explicaciones, no tendría que hablar nunca de él, ni de lo que sentí por él, su recuerdo sólo sería mío, siempre sería solo para mi.

Un mes antes del fatídico día, cumplí años, como ya es costumbre, decidí no hacer fiesta, fui a cenar con mis amigos de la prepa y desayunar con mis compañeros del juzgado, mis amigos de la universidad ni se acordaron, pero mi Samuel si se acordó, fue al Juzgado, me llevaba un chocolate y un abrazo tan calido como nunca más lo he vuelto a sentir; obviamente, me sentí inmensamente feliz, sumamente dichoso, toda la gente del juzgado vio como me abrazaba, las mujeres murieron de la envidia, envidiaron que aquel chico rubio me abrazara a mi.

-Feliz cumpleaños Arge, qué se va a hacer o qué-
-Vamos a ir a desayunar, nos acompañas-
-No, que te parece si esta noche paso por ti y nos vamos de parranda para celebrar-
-Ok, me parece perfecto- Y así quedamos, aunque antes de salir con él fui a cenar con Mayra, Daniela, Dante y Carlos, esa noche trate de que la velada se fuera rápido, yo ansiaba estar con Samuel, a mis amigos les pareció raro, pero al final logre zafarme.

Samuel pasó por mí, me sentía increíble, aquel chico me sacaría a celebrar mi cumpleaños; me llevó a escuchar jazz en mi bar favorito, “EL LOFT”, yo pedí vodka tonic, él cerveza; la noche avanzó, la plática se extendió hasta que el bar cerró y no corrieron, él quería seguir la fiesta, yo sólo quería estar con él.

Fuimos a una cantina del centro, pedimos tequila, el pago todo; yo me puse muy mal, comenzó a sonar una canción de Lucha Villa, en ese momento no supe como se llamaba, luego averigüe su nombre, se llamaba “Amanecí en tus brazos”; entonces dije algo de lo que a pesar de todo no me arrepiento: Te quiero, te quiero mucho, eres la persona a la que más quiero, y el me dijo –Eres mi mejor amigo cabrón, te quiero un chingo–.

Él ya estaba muy tomado, no podía manejar, dejamos su auto fuera de la cantina y tomamos un taxi, lo lleve a su departamento, dónde vivía solo, él es de Guadalajara; como pude lo lleve a su cuarto, lo tendí en su cama, estaba totalmente ebrio y sudoroso, lo vi dormido, desprotegido, con mi mano acaricie su frente, sentí la humedad de su piel sudorosa, lo vi indefenso, invulnerable, y quise besarlo, acerqué mi rostro al suyo, mis labios a sus labios, y cuando estuve a punto de besarle se movió y yo ya no me atrevía a hacerlo, supuse que seguía dormido, pero aun así me puse nervioso y preferí irme.

Al día siguiente no me habló, ni el siguiente, fue hasta el lunes de la semana subsecuente que lo ví, Samuel me saludo, pero fue todo, pasaron las semanas y no volvimos a hablarnos. Luego, él consiguió una novia, una chica del Instituto Frances, una mocosilla demasiado poca cosa para él.

Nos distanciamos, y yo me deprimí, pero qué más podía hacer, él ya no quería salir conmigo, sólo quería estar con aquella fulana. Agosto se fue volando y septiembre paso inadvertido, y entonces, un día de noviembre llegó nuevamente a mi juzgado, se acercó a mí, me saludo, luego me regaló por última vez aquella linda sonrisa y me dijo:

-Me voy a Guadalajara, acabo de conseguir trabajo allá, vengo a despedirme- me extendió su mano, esa hermosa mano, cuya calidez y tacto ya he olvidado, luego me dio un abrazo y antes de que se marchará le dije- Te deseo lo mejor Samuel, no te olvides de mi, sabes que te quiero mucho- Él me sonrió y sólo dijo –Cuídate, seguimos en contacto- Pero no fue verdad, la distancia nos separó, muchas veces le mandé mensajes, pero él contestaba con monosílabos y de manera fría, y yo perdí la esperanza de continuar en comunicación con él.

Entonces Guadalajara se convirtió en un estigma, no quise saber nada de esa ciudad, comencé a aborrecerla, a detestarla, comencé a odiarla porque lo alejaba de mi y desde entonces no puedo ir ahí por temor a encontrarlo, a verlo a los ojos, y ver que ya no me miraría igual, a encontrarlo, a que me vea que sigo igual; cuando mi amigo Jaime se fue a vivir allí y me preguntó si iría a visitarlo, le prometí hacerlo, pero a la fecha no he cumplido esa promesa, me da miedo encontrarme a Samuel, verlo feliz del brazo de alguna chica, ver sus labios rosados y saber que nunca sentiré su calidez.

Después de Sara y Samuel, no me he vuelto a enamorar tan intensamente, desde que los conocí he estado solo, triste y confundido. Después de ellos llego Vladimir, con el perdí mi virginidad, pero aquella noche no es digna de recordar, es preferible no hablar de aquello.

A Vladimir le siguió un tipo de cuyo nombre no me acuerdo, lo conocí en un bar una noche de calentura, no significó nada. Entonces decidí no volver a tener sexo con nadie, para qué, sin amor no significaba nada.

Basta de rancheras, necesito rock

The Head of State has called for me by name
But I don't have time for him
It's gonna be a glorious day
I feel my luck could change

Pull me out of the aircrash
Pull me out of the wake
I'm your superhero
We are standing on the edge

Sustituí el amor con la música, sobretodo con los conciertos y los festivales, a partir de 2007 no hubo concierto de alguna banda de rock que me propusiera ir al que no fuera.

Pero el tiempo y la necesidad me cayó encima, y la música no fue suficiente; hace un par de meses conocí a un chico en el deportivo donde practicaba natación, su nombre, José, no importa los detalles de cómo lo conocí, el chiste es que apareció en mi vida y me ilusioné, él estaba en una etapa difícil de su vida, yo estaba deprimido, él necesitaba alguien con quien hablar, alguien que lo protegiera, yo necesitaba sexo y compañía, el tenía 25, yo 26, y un buen día sin mediar palabra nos besamos y me lo lleve al motel.

Entonces, él me confesó que tenía novia, yo no sentí nada, lo vi a los ojos y le sonreí, luego nos vestimos, lo llevé a su casa y de camino a la mía escuché a Billie Holiday cantar una canción que penetró hasta mi corazón:

I'm a fool to want you
I'm a fool to want you
To want a love that can't be true
A love that's there for others too

I'm a fool to hold you
Such a fool to hold you
To seek a kiss not mine alone
To share a kiss that Devil has known

De José no me enamoré, sólo fue un acostón, pero no puedo negar que me dolió su confesión, porque estúpidamente me ilusioné. Después de aquella noche juntos, volvimos a repetir la experiencia un par de veces más, sólo fue calentura, no amor; el me volvió a marcar al celular, yo decidí no volver a contestar a sus llamadas y no volver al deportivo a practicar natación, no quería volver a verlo, él no volvió a llamar… hasta el momento.

No sé porque escribo todo esto, y peor aún, porque estoy a punto de publicarlo, tal vez es un acto de contrición, una forma de dejar todo detrás de mí, de olvidarlo, de sepultarlo.

¿Por qué me siento triste esta noche? Bueno, hay tantas respuestas, pero ninguna me basta, ninguna me satisface, hace años que me siento solo, y hace años que acepté esa soledad, pero hace un mes más o menos que ocurrió algo que no tenía planeado, algo que no dependió del todo de mi, algo de lo que puedo culpar a mis amigos y que es la razón de que hoy no esté con ellos, de que haya decidido estar solo y obscuras en mi habitación, tomando Bourbon y escuchando canciones de dolor.

Hace poco más de un mes conocí a “E”, así lo llamaré para proteger su anonimato, equiiiiiis; nos hicimos amigos por un amigo en común; comenzamos a conocernos, él no tenía amigos y se sentía sólo, yo sentía que mis amigos no me valoraban, comenzamos a salir, nos hicimos muy amigos en poco tiempo.

Un día hubo una reunión en casa de mi querido amigo Charly, decidí llevar a “E”, todos se quedaron sorprendidos; al día siguiente mis amigos me cuestionaron sobre mi relación con “E”, yo les dije que solamente éramos amigos, ellos no me creyeron y se burlaron de mi, dijeron que yo estaba enamorado de él, pero la verdad es que sólo lo consideraba mi amigo; la semana siguiente hubo una fiesta en casa de otro amigo, y volví a llevar a “E”; la noche transcurrió con alegría, pero en algún momento comencé a ver que “E” y un amigo comenzaron a intimar más de lo normal, y entonces, sin proponérmelo o adivinarlo siquiera, sentí celos, me sentí fatal. Entonces decidí abandonar la fiesta, no quise saber nada de nadie. Esa noche llegué a mi casa con un hueco en el estomago.

La tarde del día siguiente le marqué a “E” y lo invite a ir al café para platicar, pero me dijo que tenía muchas cosas que hacer. Horas después marcó a mi celular y me dijo que mi amigo, con el que había intimado más de lo normal lo había invitado al café, y me preguntaba que qué opinaba, yo me sentí traicionado, me sentí como plato de segunda mesa, me cuestioné ¿No tiene tiempo para salir conmigo pero sí con alguien más?

Fingí y le dije que se diera una oportunidad de conocerlo, colgué el celular y volvía sentir un hueco en el estomago, desde entonces a la fecha las cosas no han ido normal; me siento celoso aunque la verdad “E” no es mi tipo y solo lo consideró mi amigo, si no fuera porque mis otros amigos comenzaron a especular cosas, tal vez no me sentiría así; lo peor es que mis amigos andan raros, no me contestan las llamadas, andan raros, supuestamente trabajando o meditando sobre los cambios de sus vidas, y yo me siento solo.

Por eso estoy aquí, tomando Bourbon, solo, en mi habitación y en la obscuridad, mientras afuera el cielo aun está nublado aunque ya no llueve. Me siento confundido y deprimido. En mi vida nunca he sentido lo que se siente el amor, nadie se ha enamorado de mi, no pretendo dramatizar, sólo quiero tomar conciencia de lo que está pasando, de lo que estoy haciendo mal.

¿Qué estoy haciendo mal? ¿A caso soy feo y poco atractivo? Mmmmm… No soy un adonis, pero tengo mi atractivo, y de eso estoy seguro, hace medio año mi mamá me platicó algo que me perturbo.

Un día, ella charlaba con una vecina, ésta le contó a mi mamá que su hija había estado enamorada de mí, que siempre lo estuvo hasta que se embarazo de un tarugo y se casó con él.
-Estaba enamorada de él, creo que aun lo está.

Mi mamá me narró con orgullo aquella historia, la chica en cuestión, cuyo nombre preferí no saber, no pregunten por qué, se enamoró de mi al verme pasar cuando iba a la escuela, supuestamente le gustó mi porte intelectual, la manera sería y elegante en que siempre me comportó con la gente, y la manera en que usaba mis anteojos; le gustaba el color de mi piel, mi estatura y mi cabello ondulado.

Aquella confesión me resulto incomoda, le dije a mi mamá que callara, que no quería saber más, no pregunten del por qué de mi reacción, yo tampoco la sé.

Lo que resulta al menos positivo de aquella confesión, es tomé conciencia de que sí es posible que alguien se enamore de mi –así de poco autoestima tengo–; siempre me he considerado inteligente, culto y con un gusto musical envidiable, pero nunca habría pensado que alguien pensara en mi como elegante, intelectual y atractivo.

Entonces, si alguien se puede enamorar de mí, por qué las personas que yo he querido no me han correspondido, entonces por qué sigo solo a mis 26 años, casi 27, qué estoy haciendo mal.

No puedo evitar sentirme deprimido, hace meses que me siento fatal, la música y los conciertos y los festivales ya no suplen el vacío; he buscado formas de superar este sentimiento: hacer ejercicio, comer e ir de compras; las compras habían funcionado bastante bien hasta que conocí a “E”, desde aquel día en que me confesó que saldría con alguien que no era yo, ir de compras ya no alivia mi depresión.

Hasta hace un par de meses antes conocer a “E” y de que mis amigos anduvieran raros, comprar un par de Converse de tres mil pesos o un par de sandalias Marc Jacobs –cuyo preció aún hace llorar a mi estado de cuenta-, habían resultado suficientes para no sentirme triste, pero hoy, esos gastos innecesarios no alivian mi depresión.

Por eso decidí quedarme en casa esta noche de lluvia y escribir, escribir hasta que todo se olvide, hasta que me sienta sanado y como acto de contrición he decidido compartirlo en mi blog, porque estas son mis crónicas, mi diario, y porque necesito nuevamente recurrir a ellas para sacar esto que llevo dentro y me carcome, para olvidar que me siento triste, para olvidar que un par de converse y unas sandalias Marc Jacobs ya no sanan mi corazón.

Pero saben que es lo que verdadera me afecta, no son los recuerdos, no es la actitud de mis amigos, no es lo ocurrido con “E”, lo que me afecta lo que me duele, es Samuel, estoy a un par de semanas de irme de vacaciones a Puerto Vallarta, una playa cercana a Guadalajara, y me da miedo encontrármelo ahí, sé muy bien que seguido va ese lugar, no quiero verlo, no quiero encontrármelo, no podría, estoy a punto de cancelar el viaje, ya no quiero ir, no quiero saber si está con alguien, no quiero saber nada de él.

I'm on a roll, I'm on a roll
This time, I feel my luck could change
Kill me Sarah, kill me again with love
It's gonna be a glorious day

Pull me out of the aircrash
Pull me out of the wake
I'm your superhero
We are standing on the edge















jueves, 17 de marzo de 2011

A DOS AÑOS DE RADIOHEAD EN MÉXICO

A DOS AÑOS DE RADIOHEAD EN MÉXICO


Este es un día muy significativo para mi porque celebro el 2o Aniversario de la primera vez que ví a RADIOHEAD en concierto; además, esa fecha implica el punto de partida de muchos proyectos personales, la llegada de gente importante a mi vida y el cambio de muchas cosas.

Es por eso que quise celebrarlo publicando la última para de la crónica de aquel concierto, la cual me ha llevado dos años escribirla; espero haber cumplido con sus expectativas y que sea de su agrado.

Les dejo el video con el concierto completo de RADIOHEAD en Praga, de dos mil nueve, m uy similar a los celebrados ese mismo año en México.

Nos leemos pronto





miércoles, 16 de marzo de 2011

RADIOHEAD, COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ (CUARTA Y ÚLTIMA PARTE)

RADIOHEAD, COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ (CUARTA Y ÚLTIMA PARTE)






Lunes 16 de Marzo de 2009 - ÚLTIMA PARTE.

El cielo de la ciudad de México ya se había ensombrecido, la luna había quedado opacada con el brillante fulgor que emanaba del escenario, los cilindros blancos ahora estaban esparcidos por todo el escenario y de ellos fluía una intensa luz.

"Mi primer día en Luzac, mi mamá y mi papá me llevaron como si fuera el primero del jardín de niños; aún no son las siete de la mañana, ni siquiera ha salido el sol, el cielo está intensamente obscuro; entre la multitud que llega busco un rostro familiar distinto al de mis padres, no lo encuentro, pero llama mi atención un chico delgado y moreno de aspecto bastante humilde que, al igual que yo, se encuentra acompañado por sus progenitores; la imagen de aquel chico es cada día menos clara, pero constantemente viene a mi mente aquel sentimiento que me provocó ver su rostro confundido y triste en contraposición a la belleza de sus gruesos labios; pero sí recuerdo el vestido rojo y viejo de su madre, la gorra de camionero de su padre, el hecho de que sus padres parecían más viejos de lo que tal vez eran y que él lucia como un chiquillo, creo que incluso se veía más niño de lo que me pude haber visto yo. El rostro del chico, siempre fijo en el suelo, en algún momento sintió el peso de mi mirada y volteó hacía mi, sus inmensos ojos cafés me miraron no con tristeza, pero sí con aire de confusión; entonces lo comparé conmigo: él no era tan alto como yo, pero sí muchísimo más delgado, sus padres eran viejos y débiles, los míos notablemente jóvenes y llenos de vida, aunque tanto los de él como los míos nos veían a ambos con orgullo; los dos portábamos el uniforme de Luzac, el mio nuevo, el de él algo viejo, ambos poseemos el mismo color de cabello y de ojos, ambos estamos completamente solos, perdidos y temerosos.

Nuestras miradas se conectan levemente, me gusta, algo se remueve en mi interior, no sé qué es, algo me dice que tenemos una cosa más en común, pero qué puede ser, no lo entiendo; entonces escucho que alguien pronuncia mi nombre –Argenis–, volteo abruptamente, es mi amiga Liz, finalmente veo un otro rostro familiar, se apodera de mi la emoción, me olvido por completo del chico –y aunque parezca extraño– nunca más lo volvería a ver, pero todavía recuerdo el sentimiento que me provocó verlo, lo recuerdo como si fuera la primera vez."

“How come I end up where I started? / How come I end up where I went wrong? / Won't take my eyes off the ball again / You reel me out then you cut the string...” Despierto de mi cavilación, el concierto inicia, el escenario es todo luz y sonido, Thom baila como loco, yo gritó como poseso, cierro mis puños, tengo mucha energía encerrada que necesita salir, grito, desgarro mi garganta, estoy feliz, inmensamente feliz. “
You used to be alright / What happened? / Did the cat get your tongue? / Did your string come undone?...”

Termina 15 step, inmediatamente inicia There There: “In pitch dark I go walking in your landscape / Broken branches trip me as I speak / Just cos you feel it doesn't mean it's there...”; los cilindros proyectan una lluvia, un cubo y otras formas geometricas, chispas, estrellas, un bombardeo de colores: rosa, azul, morado, amarillo; Thom baila, veo a Jonny Greenwood, me embelezo con O’Brien. Bailo, muevo mis manos y alzo los brazos, la chica a mi lado fuma su porro, me convida, lo rechazo, ya no lo necesito; luego, The National Anthem, del glorioso Kid A, me mantiene en un estado de inconciencia mayor al de la chica junto a mi que se ha fumado todo el cigarrillo de marihuana:
“Everyone around here / Everyone is so near…”

"Sólo una vez me he enamorado, sólo una vez he sentido esta necesidad, este sentimiento, estas mariposas en mi estomago; mil y un veces he deseado probar los labios de otro ser humano, pero solamente los de ella me han parecido perfectos para hacerlo. Extraño sus ojos, creo que aun ansío su cuerpo, sus bellos pechos, sus curvas pronunciadas, su perfecto cabello, esas mejillas rosadas y los blancos dedos, la sonrisa tierna, la mirada dulce, el hablar pausado. Mi primer sueño húmedo se lo debo a ella, y mis primeros sueños perversos también se los dí; mi obsesión, mi primer amor; por ella lloré, por ella me oculté bajo la banca cientos de veces, por ella conocí la hipocresía, por ellas conocí lo inalcanzable, porque ella me era inalcanzable, o al menos así lo sentía. Y entonces también recuerdo a sus exnovios, delgados, morenos, idiotas, recuerdo como se la llevaban detrás de la prepa o a la plaza, recuerdo la manera en que la tocaban, recuerdo la soeces palabras que proferían frente a los amigos después de hacerlo, y yo sentía que con cada palabra la violaban y cada una de las carcajadas y los pensamientos oscuros era una puñalada en mi corazón. Lloré muchas veces, y el mismo número de ocasiones me pregunté qué tenían ellos y qué me faltaba a mi, por qué no tenía el valor de hablarle de frente, qué podía perder, en cambio la pude tener a ella; no conocí el sabor de sus labios adolescentes, ni la calidez de sus manos, o la suavidad de su mejilla, pero a pesar de todo, cuando busco a Sara en mis recuerdos, siempre la veo como si fuera la primera vez."

“...You are all I need / You're all I need / I'm in the middle of your picture / Lying in the reeds...”
Tras finalizar All I Need, comienza Kid A; veo a Abraham, ambos sonreímos, noto que una de las amigas de la chica extranjera se siente mal, se agacha, tal vez se ha mareado, dicen que le duele el estomago, la rubia voltea a verme, su rostro parece avergonzado y luego fastidiado –es que no comió nada y se fumó el cigarro– me dice y en seguida se dispone a ayudar a sus amigos con la chica enferma, el tipo que las acompaña se marcha, minutos después regresa con un refresco, yo prefiero olvidarme de ellos por completo.

Gritos, estruendo, vuelvo a gritar como poseso, pero todos entramos automáticamente en calma tan pronto Yorke canta: “Karma police, arrest this man / He talks in maths / He buzzes like a fridge / He's like a detuned radio…”.

"Recuerdo mi primera exposición frente a mis compañeros de clase de la Universidad, el tema se relacionaba con los símbolos y el lenguaje, yo he decidido hacer una presentación para explicar el efecto de los símbolos con el video de “Karma Police”, creo que sólo uno o dos de ellos habían visto el video, el resto lo desconocía por completo; ellos y la maestra lo ven, lo escuchan, le temen, les impacta, voltean a verme y se dan cuenta que soy raro, muy distinto a ellos; veo hacía el jardín y anhelo intensamente volver a estar en la prepa, con mis amigos escuchando a Radiohead como si fuera la primera vez."

“Karma Police / I've given all I can / It's not enough / I've given all I can / But we're still on the payroll...”, veo a Abraham sin que él lo note, algunas lagrimas escapan de sus ojos, yo cierro los míos y escucho: “This is what you'll get / This is what you'll get / This is what you'll get when you mess with us...”, el sueño anhelado, la felicidad alcanzada.

Otra vez me emociono como loco –yes, yes, yes– grito a los cuatro vientos y salto tan alto como me es posible, comienzo a cantar junto con Yorke: “Don't get any big ideas / They're not gonna happen / You paint yourself white / And fill up with noise / But there'll be something missing...”; entonces hay una conexión perfecta y total entre fan y músico, entre gurú y fiel seguidor, sin duda alguna Dios me habla en ese momento a través de Radiohead y la dulce voz de Thom que me dice: “You'll go to hell for what your dirty mind is thinking…”, y sin embargo no me siento desolado, pues ya he tenido una visión del paraíso esta noche.

A la dolorosa Nude le seguirán la poética Weird Fishes/Arpeggi, la poco popular pero psicodélica The Gloaming, la extraña rareza de Talk Show Host, y luego, la emotiva Videotape: “This is my way of saying goodbye / Because I can't do it face to face…”.

You And Whose Army? me pasa inadvertida porque aún sigo consumido por las emociones provocadas por Videotape; pero ahora es el turno de Jigsaw Falling Into Place: “Just as they play your favourite song / As your bad day disappears / No longer wound up like a spring / Before you've had too much...”; los cilindros llenos de luz siguen proyectando las figuras geométricas, que resultan más claras a la distancia, pues de cerca sólo son una explosión, una lluvia de colores.

Con Idioteque pierdo el completo control de mi, bailo, muevo los brazos, no creo posible que alguien pueda disfrutar más que yo de esto: “Ice age coming, ice age coming / Let me hear both sides / Let me hear both sides / Let me hear both...”. Y luego, otra pieza de la obra maestra llamada Ok Computer, se trata de Climbing Up The Walls: “It's always best when the light is off, / It's always better on the outside. / Fifteen blows to the back of your head, / Fifteen blows to your mind...”.

Dos luces blancas iluminan levemente la tarima, los chicos de la banda bromean, ajustan sus instrumentos, el staff se apresura a brindar su apoyo, la guitarra de Jonny emite un sonido, Abraham y yo creemos reconocerlo, nos emocionamos, la chica extrajera también reconoce la canción que la banda habrá de interpretar; vuelven a los ajuste, Yorke se acicala un poco con una toalla, vuelve a reír y luego dice algo, quince años esperamos aquellas palabras, y afortunadamente estabamos ahí para escucharlas de viva a voz por primera vez.

“Wake, from your sleep / The drying of your tears / Today we escape, we escape...”, la guitarra suena dulcemente, su voz duele, hace crujir el viento, la luz sólo los ilumina a ellos, a Greenwood y Yorke, a ambos pertenecemos, los dos forman parte de nuestras vidas; todos estamos en éxtasis, pero justo en el punto mas álgido del concierto, de pronto, una pinché falla técnica, intentan retomar la canción, y se equivocan nuevamente, desisten de aquel intento, Exit Music (For A Film) queda marcada para siempre en México, está maldita; muchos crucificarán a Radiohead por su error, aquel problema se convertirá en mito; Yorke sabe que está en deuda, son quince años de ausencia, para cualquier otro habría sido imperdonable, pero él, ellos son Radiohead, los transgresores, los experimentales, los alternativos, muy distintos a otros ingleses; desde que llegaron al país, los fans nos hemos rendido a sus pies, por eso, perfección es lo que muchos exigían como precio justo, y ahora pagaban con esto.

Abraham se mostró levemente indignado con lo ocurrido, pero entendió que cualquiera es susceptible de cometer un error; no recuerdo qué postura tomó Miriam al respecto, pero para JJ y para mí, aquella “fatídica” falla, que sería satanizada en todos los medios especializados, nos conectó con la realidad: para JJ y para mi ellos eran Dioses colocados en nuestro más alto altar, pero con este error se volvían a mostrar más humanos, más tangibles, más cercanos a nuestras vidas, más conectados a nuestros sentimientos, porque así como no hay humano perfecto, no hay músico que lo sea.

Veo a Yorke, él sabe que está en deuda, se nota en sus movimientos, lo expresa su rostro, pero decide continuar con el concierto.

Luego interpretan algo más movido, “Bodysnatchers” para después tomar un corto receso. Por mi parte, yo respiro intensamente, asimilo lo ocurrido hasta el momento, o por lo menos intento hacerlo; veo el cielo y me preparo para lo que habrá de seguir.





- - - PRIMER ENCORE - - -

"La primera vez que mi mamá y yo discutimos por algo serio fue de forma muy teatral y dramática, esa vez avienté los platos de la cocina, se rompen por completo, me ve con ira, pero opta por guardar silenció, no hay respuesta de su parte y con eso gana la partida, subo a mi cuarto, azoto la puerta, me habría gustado salir volado, haberme esfumado, sin embargo me pongo mis audífonos, y mientras escucho “How To Disappear Completely”, desaparezco en cierta forma"


“I go where I please
I walk through walls
I float down the Liffey.
I'm not here
This isn't happening
I'm not here, I'm not here...”



La primera canción en sonar es la sublime How To Disappear Completely, tras concluir ésta, le sigue la crítica Paranoid Android:


“Ambition makes you look pretty ugly,
Kicking and squealing gucci little piggy,
You don't remember,
You don't remember,
Why don't you remember my name?...”


Euforia y descontrol, luz intermitente, el sonido comienza a viajar lentamente:

“Rain down, rain down
Come on rain down on me
From a great height
From a great height... height...
Rain down, rain down...”

El brillo de los enormes tubos vuelve a simular la lluvia, pero ahora es más clara, menos violenta, el escenario es una obra admirable. La verdad, no presto mucha atención a Dollars And Cents, que fue la canción que siguió, pero me emociono con The Bends, me transporta a los noventas, la que tal vez siempre será mi década feliz:

“My baby's got the bends
We don't have any real friends
Just lying in the bar with my drip feed on
Talking to my girlfriend, waiting for something to happen
I wish it was the sixties, I wish I could be happy
I wish, I wish, I wish that something would happen...”

Desconcertante, misterioso y sin igual es el sonido de Everything In Its Right Place, Yorke la canta con el tono adecuado y justo, los Greenwood, O’Brien y Selwey ahora con esta rola se muestran impecables; la gente esta increíblemente emocionada, los rostros de los integrantes de RADIOHEAD se notan sorprendidos y felices, parecen no dar crédito a la respuesta que están recibiendo del público mexicano. Aquí termina el primer encore.





- - - SEGUNDO ENCORE - - -

Ahora empiezan con Like Spinning Plates, derivada del Amnesiac, que para mi representa una oda a la experimentación, en mi opinión es uno de sus trabajos menos apreciados; si el Kid A es el desligue de su tradición inglesa melódica, pegajosa y, por qué no decirlo, a veces banal, Amnesiac es la confirmación de esa separación y la comunión total con el nuevo milenio desolador y algo siniestro, como queda reflejado en este trabajo del dos mil uno.

Finalmente tocan una de las canciones que más había esperado aquella noche, mi nueva favorita, Reckoner, Thom la canta y siento que quedo satisfecho, le digo a Abraham que me doy por bien servido, Radiohead ha cumplido conmigo, y aunque me habría gustado escuchar otras canciones como Just o Fake Plastic Trees, aun así estoy feliz:

“Because we separate
Like ripples on a blank shore
In rainbows
Because we separate
The ripples on a black shore
Reckoner, take me with you
Dedicated to all human beings...”

Me vuelvo a percatar de O’Brien, que bien se mueve, me encanta, y cual groupie le gritó que lo amo, la gente ni se da cuenta de ello, y si lo hacen, me importa un bledo; Abraham y yo sabemos que el concierto está por concluir, sabemos que faltan una canción, pero ni siquiera imaginamos cuál es; yo ya no esperaba nada, no creía que pudiera haber sorpresa alguna, pero Yorke estaba en deuda y lo sabía.

Miriam comentaría después, como otros cientos de inconformes, que no debieron tocarla, que con ello arruinaron el concierto; Abraham tomó una postura contraría a ella, y dijo que ya sabía que diría algo por el estilo, que se mostraría disconforme, pero a él, escuchar esa canción lo había hecho muy feliz. Cuando le preguntamos a JJ, con una voz completamente emocionada sólo atinó a decir: “…fue un gesto muy noble, un gesto muy noble…”. Yo, en cambio, al oirla me sentí como si fuera la primera vez que la escuchara, como si fuera la primera vez que la cantara, volví a sentirla, a gritarla, a llorarla internamente y a sufrirla como el primer día que la escuche. Tal vez no será su mejor canción, pero para mi, como así es para miles, expresa mucho de mi vida, especialmente de mi forma de amar, de sentirme conmigo mismo; cuántas veces no cante esta canción y se la dediqué a Sara, cuántas veces me sentí así en Luzac, cuántas veces la cantamos JJ y yo, esta canción me pertenece, nos pertenece a todos los que amamos a RADIOHEAD.

Siempre me recordará tantas cosas, siempre me hará sentir lo mismo; en el futuro, cuando la escuche me evocará mi juventud, tiempos de ridiculez, de inocencia, de sin sabor; era necesario que esa noche la escuchara, debía oírla, debía cantarla, debía cerrar con ella un capítulo de mi vida, aceptarme tal cual soy, despedirme de tantas cosas y asimilar mi nueva realidad:

“But I'm a creep,
I'm a weirdo
What the hell am I doin' here?
I don't belong here
I don't care if it hurts,
I wanna have control
I want a perfect body
I want a perfect soul...”


Sentí que antes de esa noche, cualquier otro concierto al que hubiera ido se había borrado, porque este representa una primera vez; era la primera vez que veía a Radiohead, la primera vez que una chica coqueteaba conmigo y me percataba de ello, la primera vez que JJ renegaba de nosotros, la primera vez que escuchaba a Miriam cuestionar a Radiohead, la primera vez que veía llorar a Abraham, la primera vez que dejaba de sentirme mal conmigo mismo:

“I want you to notice
when I'm not around
You're so fuckin' special
I wish I was special

But I'm a creep
I'm a weirdo
What the hell am I doin' here?
I don't belong here, ohhhh, ohhhh...”

Al menos conmigo, Yorke saldaba por completo la deuda, estábamos a mano, fan y músico, guru y seguidor; la canté, la viví, recordé, grité, la chica extranjera se asustó cuando comencé instintivamente a golpearme el pecho y los muslos con los puños mientras cantaba: “I wanna have control, I want a perfect body, I want a perfect soul…”. La canté, la escuché, la sufrí como si fuera la primera vez.

Entonces pensé algo, pensé que un día no muy lejano alguien se enamore de mi, me quiera, me permita compartir el control de la relación, ame mi cuerpo imperfecto y salve mi alma incompleta; espero que esa persona lea lo que he escrito y encuentre una respuesta a mis rareza, perdone al yo voluble, caprichoso y amargado, comprenda a mi yo depresivo, perverso y al desconsiderado, se enamore aun más del Argenis amable, inteligente, noble y alegre; y, que cuando crea que tiene todo perdido, que no puede más conmigo, sepa que en mi vida puedo prescindir de todo, menos de la música, y entonces, espero que ese alguien –que me ame lo suficiente– un día llegue a mi puerta y me diga:

“Whatever makes you happy
Whatever you want
You're so fuckin' special...”

Algún día, esa persona me dedicará CREEP y yo volveré a oírla y cantarla como si fuera la primera vez.




FINAL.

El concierto terminó con Creep para sorpresa de todos, los integrantes de la banda se despidierion y las luces se encendieron por completo, el staff se apoderó del escenario para hacer lo suyo y la gente y nosotros comenzamos a salir; como aquel chico que vi en mi primer día de clase en Luzac, no volví a ver a la chica extranjera.

Caminamos mucho, todo estaba muy obscuro, nos era muy difícil movernos entre la multitud, y para colmo, de vez en cuando nos tropezábamos con los puestos ambulantes instalados en los lugares menos oportunos; la noche era fresca, las copas de los árboles se veían altísimas, el cielo era de un gris profundamente lóbrego, ya no había nubes, pero tampoco estrellas; caminamos mucho, y mientras lo hacíamos, Miriam, Abraham y yo platicamos de nuestras impresiones sobre el concierto, a lo lejos escuchamos un comentario pronunciado con ese inconfundible sonsonete chilango que nos hizo reír: “…acabo de ir a un concierto de KRAFWERK cerrado por RADIOHEAD”; tan pronto salimos del Foros Sol, supimos que en él hemos dejado mucho de nosotros, que hemos cerrado una etapa de nuestras vidas, pero sobretodo, sabemos que aquella noche jamás se esfumara de nuestras mentes, al evocar aquel recuerdo, siempre lo volveremos a vivir como si fuera la primera vez.


sábado, 12 de marzo de 2011

RADIOHEAD, COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ (TERCERA PARTE)

RADIOHEAD, COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ (TERCERA PARTE)


Lunes 16 de Marzo de 2009 - PRIMERA PARTE.

A unas cuantas horas de iniciar el concierto de Radiohead, Miriam, Abraham y yo habíamos decidido reunirnos en Coyoacán para comer, y después partir juntos al Foro Sol; era la primera vez que estaba en Coyoacán, tenía unas grandes expectativas de conocer aquel lugar, mis amigos me habían hablado mucho de él, pero al llegar ahí no me pareció nada del otro mundo, quizás fue que no tuve el tiempo suficiente para recorrerlo, para empaparme de su historia y de su supuesto encanto, o quizás fue el hecho de que me pareció un lugar caótico –en mi opinión, más atestado de gente que cualquier otra parte de la ciudad de México–, lleno de vendedores ambulantes, con calles estrechas y asfixiantes; en resumen, Coyoacán no fue de mi agrado en mi primera visita, pero tampoco me molestó estar ahí, porque, después de todo, me sentía sumamente emocionado de estar junto a dos de mis más queridos amigos.

A pesar de que el sábado ya había visto a Miriam, me dio mucho gusto volver a verla, la abrace con mucho cariño –y cómo no hacerlo, si desde que se mudó al D.F., cuando mucho la veo unas cinco veces al año, así que trato de no desperdiciar la oportunidad de estar con ella–, después del abrazo, algo en la vestimenta de Miriam llamó mi atención: su playera negra con la conocida cabeza del oso del Kid A, muestra de que una noche antes había asistido al primer concierto de la agrupación inglesa que pronto habríamos de disfrutar todos. Cabe resaltar que la “condenada” se había dado el lujito de conseguir boletos para las dos fechas, algo que por un lado he de reconocer me daba envidia por obvias razones, y por otro mucha alegría, pues los tres iríamos juntos al mismo concierto, lo cual para mí –y luego confirmaría que para Miriam y Abraham también– representaba algo muy importante, pues ese recuerdo siempre estaría ligado a ellos, dos de mis mejores amigos, dos de las personas por las que y con las que mi admiración por Radiohead y mi amor por la buena música se había desarrollado en gran medida.

Caminamos unos cuantos minutos por la plaza principal de Coyoacán, y ya extenuados por el calor que hacía aquel día, decidimos comer en un típico restaurante de la zona; era una especie de cantina o taberna, donde la comida no era mala pero tampoco resultaba de maravilla. Mientras nos servían los alimentos comenzamos a platicar; Miriam y Abraham se conocía desde la secundaria, habían estado juntos en el Colegio la Luz, institución que para ambos representa un cúmulo de buenos recuerdos y a la vez de sin sabores y pesadillas que, finalmente, para bien o para mal habían sido determinantes en la construcción de sus personalidades; lo cierto es que gracias al Colegio la Luz, Miriam y Abraham habían conocido a José Juan, y gracias a JJ yo los había conocido a ellos.

Hablamos de tantas cosas que la verdad ya no recuerdo todos los temas, pero al final la conversación se centró en la ausencia de José Juan, que era el eslabón y la secuencia faltante a un esquema formado por Miriam, Abraham y yo; Abraham y Mimiraim se mostraron molestos por la ausencia de JJ aquel día, pero a mí su actitud ya no me sorprendía ni me molestaba, hacia algún tiempo había decidido no volverme a enojarme con él, había comprendido que para mi su amistad era primordial, tanto que podía ser capaz de aguantar su carácter y su forma de ser, de la misma manera que él toleraba la mía, por lo que si de pronto estaba experimentado o viviendo cosas más relevantes que estar aquel día con los amigos con los que tiempo atrás había planeado tantas tardes ver a Radiohead, con los que había cantado tantas veces esas canciones oscuras pero igualmente brillantes, entonces yo no me entristecería ni mucho menos me enojaría por el hecho de que había elegido estar con otras personas en lugar de con nosotros, en verdad esperaba que lo que estuviera haciendo valiera muchísimo la pena, pues de otra forma sería él quien saldría perdiendo, sería él quien no vería la sonrisa de Miriam antes de entrar al concierto, sería él quien no sabría como lucieron los ojos de Abraham tras escuchar Karma Police, quien no escucharía mis comentarios llenos de sentimientos encontrados luego de escuchar Creep, era él quien no estaría ahí al finalizar el concierto, y quien esa noche no cerraría una etapa de su vida con algunos de los mejores amigos de toda su vida.


Lunes 16 de Marzo de 2009 - SEGUNDA PARTE.

La temperatura había comenzado a descender abruptamente, el cielo se mostraba gris y encapotado, y un viento helado comenzaba a rondar por el lugar; Abraham y yo esperábamos expectantes a que iniciara el concierto, Miriam hacía lo mismo pero en una zona distinta del Foro Sol, resultó que su boleto no era igual al nuestro, y al final no estaríamos juntos viendo el concierto, pero de una u otra forma compartiríamos aquel momento.

Frente a nosotros se mostraba el imponente escenario, del cual, en cada uno de sus costados, pendían enormes cilindros blancos que en ese momento me parecieron gigantescos vendajes, que bailaban al compás de un viento que no dejaba de soplar; después de un rato la lluvia menguó hasta que paró del todo, el cielo gris se tornó en negro con algunas pinceladas de azul rey; mientras, tres chicas y un chico se colocaban como podían a mi izquierda, el escenario ensombreció por completo y cuatro figuras empezaron a ingresar en él, indicio de que la presentación de KRAFTWERK estaba por comenzar.

Sentí el peso de la mirada de la chica postrada junto a mi, la misma que apenas hacía unos segundos había llegado de mi lado izquierdo, no pude resistir y volteé mi rostro hacia ella: era delgada, algo baja de estatura, de una cabellera larga, lacia y color castaño claro, con un rostro de facciones exquisitas enmarcadas sobre una piel muy blanca; sus ojos pequeños me miraron con cierto encanto y sus labios delgados me brindaron una sonrisa, detalles que quizás siendo otras mis preferencias me habrían incitado a iniciar el coqueteó previo al flirteo; devolví cortésmente la sonrisa, que fue la señal de confianza que le dio a la chica valor para preguntarme de manera pausada y con dificultad, en un español gracioso que me recordó al DJ del Black Horse, lo siguiente:

–Hola, me puedes decir quiénes son– yo respondí –KRAFTWERK–
En verdad, oh, yo tenía muchas ganas de verlos– sin duda la chica era extranjera.

Sus compañeros comenzaron a fumar y el escandaloso olor que desprendió el cigarrillo delató la presencia de la marihuana, mientras, las enormes pantallas proyectaban el multimedia del primer track del setlist, THE MAN MACHINE; "el sonido era alucinante, machine, machine, machine, rojo, negro, rojo, y sobre él la letras M A C H I N E, una y otra vez"; –¿quieres?– era nuevamente la chica extrajera, otra vez me sonreía, pero ahora su blanca y delgadita mano me mostraba el porro recién aspirado, y yo pensé “por qué no”; le dije que sí, lo tome en mis manos y lo lleve a mis labios, aspire y me impregne de él, un aratito después solté el humo y le devolví el cigarrillo, la operación se repetió varias ocasiones más durante la presentación del los alemanes.

El porro, las luces y el sonido, la agradable compañía y el clima frío que, quizás por efecto de la marihuana o quizás por la cercanía de los cuerpos, poco a poco era menos perceptible, pronto me transportaron a un nivel de relajación total, mis sentidos estaban por completo despejados, yo disfrutaba intensamente el concierto.


KRAFTWERK nos cumplió a cabalidad como los grandes, interpretó todos sus temas más conocidos: NUMBERS, TOUR DE FRANCE, DAS MODEL, etc. A pesar de la intensidad de su presentación, concluyeron el concierto cual robots, de manera automática y sin aspavientos, después dieron las gracias de manera sencilla y abandonaron el escenario sin más ni más.

Tan pronto terminaron, busqué a Abraham –al cual había olvidado un poco por la presentación de KRAFTWERK y otro poco por el porro, aunque creo que él también se había olvidado de mi–, le toqué el hombro, él me volteó a ver, y no sé que notó en mí, pero me preguntó: –¿Qué onda man?– luego se rió y yo sólo le dije –nada, solamente me siento muy feliz–.

martes, 1 de marzo de 2011

RADIOHEAD, COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ (SEGUNDA PARTE)

RADIOHEAD, COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ (SEGUNDA PARTE)


Domingo 15 de marzo de 2009.

Después de que Abraham y yo desayunamos un par crepas en un pequeño restauran de la Condesa, abordamos un taxi que nos llevó al Museo de Arte Moderno con el fin de ver una exposición de Remedios Varo, mi pintora favorita, pero para nuestra mala suerte la exposición había concluido una semana antes, contrario a lo que se había publicado en internet, donde se anunció que la exposición duraría todo el mes de marzo, pero bueno, ya estábamos ahí, yo no conocía el lugar y a Abraham no le molestaba la idea de volverlo a ver, así que, después de hacer una pequeña fila, vimos una exposición temporal bastante extraña pero interesante -aunque a mi amigo le pareció exasperante-, y luego ingresamos a la sala donde se exhibe la colección permanente, donde pude ver en vivo y a todo color, mi pintura favorita: La Creación de las Aves.

La pintura me resultó más pequeña de lo que siempre imaginé y aunque me sorprendió el modesto marco que la sostenía, así como el pequeño y oculto muro en el que se le colocó, experimenté un enorme placer al verla, un placer que no se puede explicar porque no hay palabras que permitan hacerlo, basta decir que me enamore aún mas de aquellos tonos ocres, de los detalles de las plumas del búho, de los vívidos colores de las aves, de las marcadas pinceladas que alguna vez hizo Remedios, de la magia que emana del aquel trozo de madera; en algún momento mientras observaba aquella pintura, el mundo a mi alrededor desapareció, sólo estábamos la obra y yo, y en ese instante, toda la tristeza se esfumo de mi corazón, ya nada me dolía, ese pequeño cuadro había alimentado mi espíritu.

Aunque seguimos viendo la exposición, ninguna otra pintura pudo rivalizar u opacar lo que experimente con el cuadro de Remedios Varo, ni siquiera la gran joya de la colección: “Las dos Fridas”, que en contraposición es bastante grande y obviamente ocupa el muro principal; la última pintura que ví fue “El Volcán” del Doctor Atl -el gran amor de otra de mis pintoras favoritas, Nahuí Olin-, y si bien en la obra en cuestión me gustó, tampoco logró provocarme el sentimiento antes experimentado.

La segunda parada de aquel día fue en el Antiguo Colegio de San Idelfonso, donde vimos la magnifica exposición del fotógrafo norteamericano, David Lachapelle, la cual me encantó de principio a fin.

La obra de Lachapelle, a pesar de ser bizarra y perturbadora, resulta igualmente atractiva y brillante; aquella exposición fotográfica me provocó una vibra muy extraña, pues de ella se desprendía una gran energía y una fuerza descomunal, los brillantes colores, las caras extrañas, los labios gruesos, los famosos capturados en poses míticas, los modelos masculinos mostrando sus cuerpos desnudos, perfectos e inalcanzables, y las mujeres, o totalmente grotescas o totalmente banales, pero adictivas. La exposición de Lachapelle caería en la categoría de
“la amas o la odias, pero es imposible no sentir nada frente a ella”.

Pasadas las seis de la tarde dejamos el museo; hacían ya muchas horas que mi amigo y yo no probábamos bocado, por lo que el hambre comenzaba a hacer estragos en nuestros estómagos, por lo que escogimos comer en un pequeño cafecito del centro histórico, que por cierto es uno de mis favoritos en la ciudad de México. Tan pronto terminamos de comer, volvimos a emprender la marcha cual judíos errantes, otra vez a caminar por las antiguas calles del centro, y finalmente otra vez arribamos al Paseo de la Reforma; a algunos podrá parecerles extraño que siempre que narro alguna crónica sobre mis fines de semana en la Ciudad de México, explique me la pase caminando durante horas y horas por sus calles y avenidas, pero es que sí algo disfruto de esa ciudad es precisamente “perderme” caminando en ella, confundirme con sus habitantes, ser parte del caos, del dolor, del estrés, pero también de la pasión, de la vibra, de la historia, de la ciudad, creo que de vivir en ella, gastaría parte de mis fines de semana caminando en alguna de sus tantas colonias, y siento que no podría cansarme de hacerlo. En Torreón, caminar por sus calles no resulta algo tan atractivo, por principio, el sol abrazador del desierto es el primer gran obstáculo para emprender una tarea de esta naturaleza, el calor es agobiante y la deshidratación puede ser el resultado de arriesgarse a hacerlo; el segundo punto en contra es la falta de atractivos, la ciudad no tiene los grandes edificios, los enormes parques, las legendarias colonias, y mucho menos la cultura de la caminata; no me malentiendan, con todo, mi ciudad, “el rancho” como algunos despectivamente la llaman -en ocasiones, yo soy uno de ellos-, a pesar de todos los “contra” que puede tener, posee una pequeña lista de “pros” que al final del día me hacen quererla.

En determinado momento, los pies de mi amigo y los míos exigieron que la caminata cesara, sin embargo, Abraham y yo aún no estábamos dispuestos a concluir la noche de ese domingo, creo que inconcientemente tratábamos de encontrar factores de distracción para olvidar por completo que en un par de horas, después de muchos años, el primer concierto de Radiohead en la ciudad de México estaría por comenzar, y nosotros no estaríamos en él. Mi amigo me preguntó si me apetecía hacer algo, le dije que tenía antojo de ver libros y unas ganas locas de comer strudel de manzana, entonces Abraham dijo –mmmm, ya sé, vamos a “El Péndulo” de la Condesa–, el citado lugar, para los que no lo conozcan, es una librería que a la vez sirve como café y restauran, y algunas de sus sucursales presentan obras o lecturas de poesías y cuentos. El ambiente en estas “cafebrerias” es sumamente agradable y relajado, hay música de jazz, swing o alternativa muy suave, y el menú es bastante bueno, una muy recomendable opción para tomar un cafecito y leer un libro.

Tan pronto mi amigo y yo llegamos a “El Péndulo”, tomamos una mesa de la planta alta y ordenamos algo del menú: yo pedí chocolate caliente y strudel de manzana con nieve de vainilla, él pidió café americano y pastel de chocolate igualmente con nieve de vainilla; mientras degustábamos la comida volvimos a platicar, como si todos estos día no hubieran bastado, y con el pasar de las horas, la noche irremediablemente se tornó más oscura. Ya algo somnolientos y aún más cansados, optamos por pedir la cuenta, en ese instante nos percatamos que éramos de los últimos clientes que todavía quedaban en el lugar; mientras se extendía la respectiva factura por todo lo que consumimos, el celular de Abraham sonó, era Miriam que se comunicaba desde el Foro Sol donde en ese momento se efectuaba el concierto de Radiohead; alcancé a escuchar a través del auricular como interpretaban “Just”, la cara de Abraham quedó helada, no había expresión en su rostro, estaba completamente extasiado, yo por el contrario, sin el menor ápice de decoro, y rompiendo por completo el ambiente de calma que reinaba en el lugar, con esa característica dramática que me distingue, estrepitosamente atiné a decirle a mi amigo lo siguiente –dile que no se a atreva a contarte ni el mas mínimo detalle del concierto, no quiero saber nada, no quiero escucharla– e inmediatamente baje las escaleras, aquel acto de neurosis sacó a Abraham del encanto, quien de inmediato tomó una actitud similar y le dijo a Miriam –no queremos ser groseros, pero no queremos saber nada del concierto, queremos verlo con nuestros propios ojos, queremos que sea nuestra primera vez, gracias, pero hablamos mañana–, entonces, busqué nuevamente su rostro para encontrar alguna reacción, sus labios totalmente emocionados sólo pudieron prorrumpir –escuchaste, era “Just”, estaban cantando “JUST”– creo que mientras lo decía, una sonrisa se dibujó en mis labios, la cual
fue precedida de las siguientes palabras: “…Just you and no one else, you do it to yourself…”.


MUSEO DE ARTE MODERNO DE LA CIUDAD DE MÉXICO:

EXPOSICIÓN DE ALAN GLASS


EXPOSICIÓN PERMANENTE DEL MAM
ANTIGÜO COLEGIO DE SAN IDELFONSO
EXPOSICIÓN DE DAVID LACHAPELLE
TORRE MAYOR EN EL PASEO DE LA REFORMA
EL CABALLITO EN EL PASEO DE LA REFORMA
THOM A SU LLEGADA AL AEROPUERTO DE LA CIUDAD DE MÉXICO


jueves, 26 de agosto de 2010

RADIOHEAD, COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ. (PRIMERA PARTE)

RADIOHEAD,
COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ.
UNA CRÓNICA PENDIENTE SOBRE AQUEL CONCIERTO.



Lunes 16 de marzo de 2009.

Ahí estaba yo, abordando un avión bajo un cielo aún en penumbras, despidiéndome sin ánimo de hacerlo nuevamente de la misma ciudad; para mi fortuna, el avión tardó lo suficiente en despegar para ver otra vez un vaporoso amanecer en aquella nada sutil Ciudad de México; cuando finalmente despegó, y los primeros rayos solares atravesaron la ventanilla, todo el cansancio de lo vivido el fin de semana se hizo presente; mis parpados se tornaron pesados, inútilmente luchaba por mantenerme despierto, y cuando entendí que nada podía hacer por evitar el sueño, me coloqué los lentes oscuros y me permití dormir, y el letargo trajo consigo la sensaciones del fin de semana, y en entre ensueño y conciencia lo volví a vivir todo como si fuera la primera vez.

Viernes 13 de marzo de 2009.

No recuerdo el tiempo exacto que mi amigo Abraham tenía viviendo en la Ciudad de México, pero para mí era demasiado; al bajar del avión, él ya me esperaba en la moderna terminal dos del Aeropuerto Internación Benito Juárez; abordamos un taxi que recorrió calles oscuras y serpenteantes, laberínticas y caóticas, mientras nos poníamos al corriente de noticias; aquel fin de semana representaba para mi un escape, una forma de dejar atrás la tristeza, el inició de año me estaba resultando difícil, por aquel momento experimentaba situaciones verdaderamente difíciles en el campo laboral; enero y febrero habían sido depresivos, oscuros e hirientes, todo apuntaba a que sería un mal año, pero me había propuesto olvidar todo, borrar de mi rostro cualquier dejo de tristeza y aniquilar cualquier preocupación.

El viernes comenzó oficialmente en la Condesa, con una cena en un pequeño bistró de los tantos que abundan en la zona, concluida ésta, Abraham y yo recorrimos la colonia, nos perdimos entre la multitud, nos bañamos con el ruido y los aromas que inundaban el ambiente; tras varias cuadras recorridas, optamos por ir al Black Horse, un pequeño bar en el que permanecimos hasta que nos encontró la madrugada. Yo tomé vodka, él prefirió el whisky, pero fue la música y la gente la que nos embriagó; pese al sofocante calor que se experimentaba en el sitio, el bar me gustó mucho, aún y cuando según Abraham sus mejores tiempos ya habían pasado, pero, qué lugar puede ser fresco y novedoso en una ciudad donde cada día surge algo nuevo y pretencioso.

Como es costumbre, Abraham y yo hablamos de un sinfín de temas, y aunque en ocasiones, al ir y venir de los diálogos, a veces coincidimos en opiniones, generalmente diferimos en nuestros puntos de vista, lo que nos lleva a protagonizar encarnizadas luchas por defender nuestras perspectivas, pero al final guardamos silencio, cambiamos de tema y volvemos a ser amigos. En algún punto de la noche recordamos a José Juan y a Miriam, y hablamos de ellos, recordamos la manera en que los cuatro nos habíamos conocido, remembramos aquel plan trazado en el pasado y cuya realización, que había dejado de ser incierta hacía muchos meses atrás, estaba a punto de ejecutarse: los cuatro iríamos juntos a ver nuestro primer concierto de RADIOHEAD; mientras recordábamos eso, “Obstacle 1” de Interpol comenzó a sonar a petición mía pues minutos antes le había solicitado al DJ que pusiera algo de ellos, cosa que no creí posible, ya que la encantadora respuesta de ese chico rubio con mejillas tostadas por el sol, fue: “…esta noche no es posible, ‘tenes’ que ser feliz con lo que te doy, todos discos estar desordenados…”, palabras estas recitadas en un español que lo delataban como extranjero y acompañadas por una vaga mirada de entre apenado y “pasado”, sin embargo, terminó poniendo la rola para mi beneplácito y satisfacción, ganándose con ello mi simpatía.

Abandonamos el Black Horse muy tarde, ya casi nada estaba abierto, pero de camino al departamento de Abraham hicimos una última parada en un diminuto bar, bastante “mono”, donde ambos nos conformamos con el último par de cervezas; ya había muy poca gente en el lugar, salvo una parejita que derrochaban cariño y un grupo bastante peculiar acomodado frente a la mesa que mi amigo y yo ocupamos; extrañamente algo del grupo en comento llamó mi atención, de principio no lo supe entender, no fue el hecho de que festejaran el cumpleaños de uno de ellos, que fueran cinco tipos y una chava, ni que todos (salvo la chica) fueran gays, no, lo que me cautivó de aquel grupo de amigos fue la manera en que compartían y denotaban su cariño, sin inhibiciones, sin malas intenciones, sólo abrazos, alguno que otro beso en la frente o la mejilla, miradas de complicidad y palabras prorrumpidas tiernamente, como si fueran hermanos, como si fueran de la misma familia, una familia.

Bastante tomados, Abraham y yo dejamos el bar con la plena necesidad de llegar a nuestras camas; caminamos por las oscuras y ahora silenciosas calles de la Condesa hasta llegar al departamento, donde una vez postrados en las camas cerramos los ojos para acortar el tiempo que nos separaba del tan anhelado lunes dieciséis de marzo.

Sábado 14 de marzo de 2009.

Tan pronto terminé la llamada y le informé a Abraham que JJ nos dejaba nuevamente plantados, caminamos apresuradamente a la entrada del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México, estábamos ahí para ver la exposición titulada “Zares, Maravillas de la Rusia Imperial”, la cual comprendía una serie de objetos pertenecientes a la colección del Museo del Emitage, de San Petesburgo.

Mientras que para la mayoría de los visitantes, recorrer la exposición a lo mucho les tomaba dos horas, a Abraham y a mí nos llevó cuatro, ni él ni yo estábamos dispuestos a deambular por las salas de la muestra contemplando sólo los objetos, nuestra intención desde el momento en que ingresamos al lugar fue apreciar cada pieza y cada crónica ahí exhibidas, aprender y comprender lo más posible la historia de un imperio, que a distancia, parece más glorioso de lo que en verdad fue.

Luego de abandonar la exposición, decidimos comer en algún restaurante de Polanco antes de reunirnos con Miriam, a quien veríamos mas tarde en la entrada del Museo de Antropología; a la hora convenida, Abraham y yo aguardamos la llegada de nuestra amiga en una de las tantas bancas situadas en la explanada del museo; como es ya clásico en ella, Miriam volvió a llegar tarde, pero la verdad, si acaso su demora llegó a molestarme, el tedio desapareció tan pronto nos abrazamos, nos dimos un beso y compartimos sonrisas; comenzamos a caminar por todo el Paseo de la Reforma mientras hablamos un poco de la exposición, y aunque duramos muchísimo tiempo paseando, a mi me pareció que se fue volando, la platica de los tres había acortado las distancias y el tiempo, de ahí que en un abrir y cerrar de ojos hubiéramos llegado al centro histórico de la ciudad; nuestra caminata nos condujo al Zócalo y de ahí a la Plaza de Santo Domingo, donde una “tocada” de ska estaba por concluir; caminamos nuevamente, y luego cruzamos frente al Centro Culturar España, donde se apreciaba un larga fila para ingresar a una fiesta que amenazaba no tener fin.

Volvimos a caminar mucho, a recorrer las calles del centro histórico, a cruzar el Zócalo y dejar a nuestras espaldas el Palacio Nacional; era ya muy tarde, Miriam se tenía que marchar, al día siguiente ella iría a ver Radiohead y nosotros la exposición de Lachapelle; la acompañamos a la estación más cercana del metro, nos abrazamos y nos despedimos de ella, prometimos vernos el lunes por la mañana para ir a comer los cuatro juntos: JJ, Abraham, Miriam y yo, y platicar y esperar el momento en que el concierto comenzara, pues así lo habíamos planeado cuando no éramos más que un montón de adolescentes.

jueves, 2 de julio de 2009

Faltan 21 rolas para mi cumpleaños…

ROLA NÚMERO CUATRO:
NUDE - RADIOHEAD
EL YO NEURÓTICO


Don't get any big ideas
They're not gonna happen

You paint yourself white
And fill up with noise
But there'll be something missing

Now that you've found it, it's gone
Now that you feel it, you don't
You've gone off the rails

So don't get any big ideas
They're not gonna happen

You'll go to hell for what your dirty mind is thinking




domingo, 26 de abril de 2009

LA ROLA DEL MES

ROLA NÚMERO VEINTITRÉS - ABRIL
All I Need
R A D I O H E A D
I'm the next act
Waiting in the wings

I'm an animal
Trapped in your hot car

I am all the days
That you choose to ignore

You are all I need
You're all I need
I'm in the middle of your picture
Lying in the reeds

I'm a moth
Who just wants to share your light

I'm just an insect
Trying to get out of the night

I only stick with you
Because there are no others

You are all I need
You're all I need
I'm in the middle your picture
Lying in the reeds

It's all wrong
It's all right
It's all wrong



lunes, 23 de marzo de 2009

RADIOHEAD, COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ: REVISTA MARVIN DE MARZO


RADIOHEAD, COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ: REVISTA MARVIN DE MARZO

Como si fuera la primera vez, o como lo diría la Madonna de los ochentas: “Like a virgin…”, y es que así nos sentimos miles de los fans que tuvimos la oportunidad de estar en alguno de los dos conciertos (o incluso los dos) que RADIOHEAD ofreciera en México, es decir, como si fuera la primera vez que asistiéramos a un concierto, y como si fuera la primera vez que vinieran a México.

Y así creo que fue para ellos también, al menos con lo que respecta al segundo punto, pues según la mayoría de los reportes de prensa, el quinteto inglés se sintió sumamente feliz y cómodo con su segunda visita “oficial” a estas tierras, lo cual prácticamente los llevó a olvidar su accidentado primer viaje de trabajo, el cual hoy en día ha adquirido la categoría de “leyenda” a raíz de la serie de anécdotas y crónicas bizarras que circulan alrededor de aquella primera serie de conciertos realizados en México.

Si bien no se puede hacer a un lado la existencia de la primera visita de Radiohead a México, pues como ya lo dije, ha adquirido una relevancia histórica para todos los que somos amantes de la música y fieles seguidores del grupo británico, lo cierto es que los dos conciertos que ofrecieron ahora, vienen a constituir para todos sus fans mexicanos la realización de un sueño largamente añorado, un deseo que parecía prácticamente difícil de materializar: ver a Radiohead en un escenario mexicano, y ya por eso, estos dos ameritan ser considerados aun más relevantes.

Con motivo de esos conciertos, la siempre esplendida -bueno, casi siempre- revista Marvin nos trae una excelente edición relacionada con esta última visita de Radiohead a México, ofreciéndonos una vez más, una muy buena portada alusiva al fantástico espectáculo de luz con el que la banda nos deleitó; por supuesto les recomiendo muchísimo adquirirla, no se van arrepentir, es un artículo que definitivamente debe formar parte de su memoriabilia de esta segunda visita, que dentro de los varios detalles que se pueden resaltar de la edición, se encuentra una crónica bastante llamativa de la gira que la banda realizara en 1994 por varias ciudades de la republica, algo digno de leer; así que, si aún la compran, háganlo lo más pronto posible porque de plano ya casi no hay; más a pesar de que hace bastantes semanas que salió a la venta, si en verdad les interesas y la buscan con cuidado, creo que podrán encontrar algún ejemplar.

Ya para concluir esta primera crónica dedicada a los dos conciertos en cuestión, sin temor a exagerar, debo apuntar algo: creo que de todas las glorias que el Foro Sol ha albergado, la que Radiohead nos hizo vivir a todos los dichosos que pudimos verlos –ya fuera la noche del 15 y/o 16 de marzo del presente año-, amerita la colocación de una placa donde se haga constar lo ahi ocurrido para así tenerlo presente en los años venideros, y no olvidarlo tan fácilmente, para tener un recuerdo palpable y certero de lo acontecido aquellas dos noches, para si en dado caso la banda vuelve a martirizarnos con su ausencia otros quince años, no dejar de lado que Radiohead ya había venido a nuestro país; aunque, a decir verdad, no me importaría volverme sentir como si fuera la primera vez.