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sábado, 16 de abril de 2011

AL SEGUNDO DÍA DE COACHELLA


AL SEGUNDO DÍA DE COACHELLA

Mientras Coachella está en su pleno apogeo, yo estoy aquí muriendo de la envidia, viviendo en un país convulsionado por la violencia y el narcotráfico; me encantaría estar allá y olvidarme de la realidad que se vive en México, ser egoísta por lo menos tres días y mandar al demonio todo.

Pero estoy aquí, leyendo sobre lo que ocurre allá, enterándome, por ejemplo, que INTERPOL no logró conectarse con su público, lo que me hace recordar que tampoco lo consiguió en el CORONA CAPITAL del año pasado –bueno, al menos a mi no me prendieron–; en fin, hoy, el segundo día de COACHELLA, la carta fuerte del festival es sin duda ARCADE FIRE, que serán los encargados de cerrar las presentaciones del escenario principal.

Tal vez este año no veré a ARCADE FIRE cerrando COACHELLA, tal vez nunca lo haga, pero al menos me queda el maravilloso recuerdo de haberlos visto cerrar con broche de oro el LOLLAPALOOZA del año pasado en Chicago.

Mientras todo ocurre en California, yo sigo aquí, en esta pequeña ciudad asentada en el desierto, viendo a través de mi ventana como cae el ocaso mientras escribo y escucho a ARCADE FIRESometimes I can't believe it, I'm movin' past the feeling.

ARCADE FIRE TOP FIVE





NO. 5 – Ready to Start



NO. 4 – Black Wave/Bad Vibrations



NO. 3 – The Suburbs



NO. 2 – Wake Up



NO. 1 (MI FAVORITA) – My Body is a Cage








domingo, 15 de agosto de 2010

GAGA O THE STROKES, ELIGIENDO ENTRE LOS MONSTRUOS DE N.Y. (PRIMERA CRÓNICA SOBRE LOLLAPALOOZA 2010)


GAGA O THE STROKES, ELIGIENDO ENTRE LOS MONSTRUOS DE N.Y. (PRIMERA CRÓNICA SOBRE EL LOLLAPALOOZA 2010)


La música es en mi vida lo que es la droga, el sexo, el alcohol o la comida para otras personas, es un vicio indispensable, un placer al que de vez en vez debo recurrir para poder aguantar la deprimente realidad de la época en que me ha tocado vivir.

Pero así como el drogadicto recurre a distintas sustancias para experimentar diversas sensaciones, en mi caso las sustancias fuertes que consumo para abstraerme de todo se llaman festivales de rock, y es que en verdad no hay experiencia más fuerte que la que se pueda vivir en un festival: la alucinación total, el calor, los cuerpos sudorosos, la energía que brota a cada instante, las bandas y artistas entregándose con toda intensidad, el alcohol, la yerba impregnando el ambiente, las muestras de amor honesto, el rock.

Ahora bien, en mi vida me he planteado distintas metas a cumplir, algunas más importantes que otras, más fáciles de llevar a cabo o más complicadas de realizar, más banales o más trascendentes, dependiendo del cristal con que se miren; una de esas metas es ir aunque sea una vez a los tres festivales de rock que considero los más importantes de mi generación: GLASTONBURY, LOLLAPALOOZA y COACHELLA, mi Santísima Trinidad de los festivales, las ligas mayores del rock, el circuito cúspide de los conciertos.

Hace una semana pude saciar –por un tiempo– mi vicio, yendo al icónico festival Lollapalooza, el favorito de la generación X durante los noventas, y de paso conocer la famosa “WINDY CITY”, la imponente ciudad de Chicago.

Obviamente Lollapalooza no representaba el primer festival ni el primer concierto masivo al que asistía, pero sí era el primero al que iría en el extranjero, el primero para cumplir una parte de mi meta y el primero al que iría completamente solo, además, el Lolla, como cualquier otro festival, traía consigo una serie de retos a vencer, el más difícil de todos: programar el horario.

Diversos son los factores que se deben tomar en cuenta para armar un horario de festival: conflictos en las filas para comprar alimentos o bebidas, el tiempo de espera para que comiencen los conciertos, la distancia entre un escenario y otro, el clima, la demás gente –que al igual que uno trata de acceder al mejor lugar para disfrutar de los conciertos–, y el más dramático de todos, que dos bandas o artistas que mueres por ver se presenten al mismo tiempo en los escenario más separados el uno del otro.

El horario que más trabajo me costó armar fue para el viernes seis de agosto, pues debía elegir entre ver a The Strokes en el Budweiser Stage, o a Lady Gaga en el escenario principal, el Parkways Foundation Stage; para muchos la decisión habría sido fácil, The Strokes por encima de la cantante de pop, e incluso para mi también lo habría sido hasta antes de deambular por las calles de Chicago, específicamente por la Halsted Street en la zona conocida como el Boystown.

Muchos días me llevó tomar una decisión, y es que aunque no me considero un fan de Lady Gaga, no puedo negar que me agradan muchas de sus canciones, las cuales siempre me evocaran buenos recuerdos –muchos vinculados a grandes fiestas–, especialmente por cuestiones personales y por mi relación con algunos amigos. La decisión finalmente la tomé el jueves cinco de agosto, mientras caminaba, como ya lo mencione, por Halsted Street, donde el ambiente y los comentarios que pude escuchar me contagiaron con el ánimo de ver a la Gaga, además, ví como una señal positiva extra para hacerlo, el encontrar en mi habitación de hotel, la revista “TIME OUT CHICAGO” de regalo, que en su portada muestra la imagen de los Strokes rasgada, y bajo ella, una foto de Lady Gaga acaparando el centro de atención.

Algunos amigos me han preguntado qué si no hice mal al haber preferido a LADY GAGA frente a la presentación de THE STROKES, la respuesta es sencilla: NO, definitivamente no; aunque por algún instante dude entre ambos artistas neoyorquinos, el concierto de Lady, dejando de lado el morbo de verla en el escenario, me parecía más interesante y sobretodo sabía que sería hasta cierto punto más memorable, creo que de una forma u otra aquella fue una presentación que traspasará las puertas del tiempo y se convertiría en otra de las anécdotas legendarias del festival Lollapalooza.

Para entender la importancia que atribuyo a la presentación del pasado viernes seis de agosto, es necesario poner en contexto lo siguiente:

En el dos mil siete, la misma Lady Gaga, pero con el cabello oscuro y completamente desconocida para las masas sedientas de escándalo y polémica, debutó en uno de los escenarios más pequeños del Lollapalooza, con una presentación bastante austera y frente a un reducido grupo de personas; su nombre pasó desapercibido en un lineup donde figuraban grandes “tiburones” del rock y grupos legendarios como Pearl Jam, Daft Punk, Iggy & The Stooges, Interpol, Yeah Yeah Yeahs, Snow Patrol o Amy Winehouse (la que bien podría ser su hermana gemela, pues los rasgos fisonómicos de ambas son similares).

La Lady Gaga del dos mil siete no era la misma que ahora cuestiona la fama, la que es objeto de criticas ásperas e icono de la moda por igual, la cantante de entonces no vestía de Alexander McQueen, no tenía avión privado y las drogas eran parte de su diario acontecer; pero a partir de aquella fecha, la Gaga experimentó uno de los ascensos más rápidos y polémicos a la cúspide de la popularidad que jamás se ha visto, tres años fueron suficientes para convertirse en la consentida de los charts a nivel mundial, desde entonces ha recibido gran parte los premios que la industria puede ofrecer (y los que le faltan), ha superado en ventas a cualquier otra cantante, e incluso es motivo de copia y modelo a seguir de todas las “disque grandes” princesas del pop; los mejores diseñadores de moda, incluso los más conservadores, crean extravagantes diseños con el deseo de que la diva decida lucirlos al menos una tarde domingo; la chica del dos mil siete nunca se imaginó que conocería al “monstruo de la fama” y de lo terrible que podía ser, un monstruo constituido de soledad, drogas, adulación vacía, criticas acidas y miradas desaprobatorias, un ser sórdido, violento y perverso de cuyo daño hasta el momento parece salir mejor librada que muchas de sus contemporáneas (ahí está por ejemplo el caso de la pobre de Amy Winehouse); sin embargo no todo ha sido miel sobre hojuelas, y como la propia cantante lo reconoció ese viernes, el camino para llegar al nivel en que ahora se encuentra no ha sido fácil, incluso su presentación en el Lolla de este año había representado una lucha complicada frente a los críticos que la señalaron y reprobaron su presencia en el festival, por eso, para ella estar ahí, en el Parkways del Lollapalooza, constituía un gran triunfo en su carrera, algo que jamás olvidaría; asimismo reconoció que aquello no habría sido posible sin el apoyo incondicional de sus fans, por eso su concierto en el Lollapalooza era un tributo para ellos y para la ciudad de Chicago, a la que señaló amar más que a cualquier otra, incluso, anteponiéndola a su natal N.Y.

Creo que todos los que optamos por verla ese viernes quedamos con un buen sabor de boca, muchos nos hicimos un poquito mas fans, y los que ya lo eran confirmaron su devoción por la estrambótica cantante, y cómo no hacerlo, si la mujer se comportó como toda una profesional más que como una diva, muchos fans y críticos se rendindieron a sus pies con la humildad y sencillez que mostró en el escenario; por principio se puede decir que a la Gaga se le salieron las lagrimas al ver como su sueño de estar en el escenario principal se hacia realidad y al apreciar la enorme cantidad de gente ahí reunida para disfrutar su concierto –la gente congregada en el Parkways Stage hacía imposible que el más diminuto alfiler cupiera–, y todo pese a que los puristas y los peores detractores se oponían a esta situación. Su concierto empezó de manera puntual, cantó en vivo, duro poco más de dos horas, nunca dejó de bailar e interpretar sus composiciones con toda intensidad, ni de mantener un dialogo directo con el público, al que, además de entregarse por completo, se mostró sin tapujos, tal cual ese, desnudando su alma y mostrándose tanto vulnerable como poderosa, llena de defectos como cualquier otro ser humano pero con las grandes virtudes de un gran músico.

En contraposición, THE STROKES -según lo que pude indagar y lo que leí los días siguientes- empezaron treinta minutos tarde, su concierto duro menos de lo previsto, una hora a lo mucho (y según lo que escuché, ni siquiera eso, aunque parte de la prensa y algunos fans que a capa y espada los defienden, señalen lo contrario), hubo una escasa o una nula interacción con el público, y peor aún, no mostraron nada nuevo, máxime que para una ausencia de varios años de los escenarios, estos Neoyorquinos estaban comprometidos a demostrar que aún pueden mantenerse vigentes en un mercado que ellos mismos revolucionaron y que ahora puede quedarles demasiado grande; ciertamente rockeron tan bien como siempre, pero tampoco se puede negar que tuvieron una actitud más “diva” que Lady Gaga; si bien no podría emitir una opinión con conocimiento de causa respecto a qué tan buena o mala fue la presentación de The Strokes, puedo decir que si hubo algo que llamó mucho mi atención, es que durante aquel fin de semana nadie habló de ellos, todos los comentarios giraron en torno a las presentaciones de Lady Gaga, Arcade Fire, Phoenix, Green Day, MGMT, The XX, Jimmy Cliff, The Black Keys o The New Pornographers, por mencionar algunos, pero en verdad no recuerdo haber escuchado a nadie hablar sobre el concierto de THE STROKES; creo que antes de que Strokes iniciara su presentación, debieron recordarles que ese era el FESTIVAL LOLLAPALOOZA, y no una simple fiesta de fin de semana.

El sábado siguiente a las presentaciones en comento, los diarios y los comentarios que corría por todo el downtown de Chicago coincidía de manera unánime: Lollapalooza tenía una nueva Reina, LADY GAGA.

Aunque no tengo porque justificarme, y ciertamente esta no es una explicación, creo que sí era importante defender la “trascendencia” del concierto de Lady Gaga frente a muchos críticos, especialmente frente aquellos que no estuvieron ahí y que no tienen idea de lo que se vivió el pasado viernes seis de agosto (como ocurrió con los locutores de RMX, una estación de radio que respeto mucho, pero que creo cometieron una equivocación al criticar a la gente que asistió al concierto de Gaga, como si ellos tuviera la verdad absoluta o el conocimiento supremo para señalar a los demás, cuando, obviamente, estos locutores no pueden emitir un comentario certero sobre un concierto en el cual no estuvieron presentes, pues ellos estuvieron viendo los pocos minutos que duraron Strokes); la verdad no me arrepiento para nada de haber visto a Lady Gaga, y mejor dejémoslo en esto: quien no haya tenido un BAD ROMANCE, que tirare la primera piedra.

sábado, 14 de agosto de 2010

LO QUE HA PASADO

LO QUE HA PASADO



Hay ciertas cosas que suelo hacer cuando me encuentro triste o nostálgico, cosas quizás muy trilladas o sencillas, pero que por lo general bastan para cambiar mi estado de animo de depresivo a medianamente “alegre”: una tarde de compras, un helado de vainilla, una buena canción de jazz, una noche de tragos con mis amigos, una charla con mis amigas o ver alguna de las películas de Sofía Coppola me suelen ser suficientes.

Otra cosa que me hace sentir mejor es escribir, y hoy me levante con esa necesidad, hace mucho, pero mucho que no lo hacía, el trabajo, los compromisos sociales, el cansancio, mi estado anímico y un largo etcétera de circunstancias para usar como pretexto, me han mantenido alejado de mis crónicas. Pero hoy me levanté algo nostálgico; hacía una semana estaba vacacionando en Chicago, deambulando por el Grant Park, mientras buscaba el mejor lugar para ver a los Grizzly Bear en el Lollapalooza.

Hace ya mas de un año que fui a ver a RADIOHEAD, mientras escribo, me retrotraigo a esta fecha porque es el punto de partida de un año especialmente intenso, agotador, divertido, pero también cargado de momentos sombríos; el último de mis post fue sobre el setlist de DEPECHE MODE, desde entonces he ido a un par de conciertos más, no a tantos como quisiera, por ejemplo, no pude ver a los Arctic Monkeys, Kashmir, Franz Ferdinand o Massiv Attack; pero en contraposición, pude ver a PHOENIX (dos veces), a los YEAH YEAH YEAHS, Babasonicos y Zoé (estas ultimas dos, dos veces también) y hace un par de días regrese del Lollapalooza, y ahora el “gusanito” del rock me cosquillea para incitarme a ir al Hellow Fest en Monterrey antes de marcharme en octubre al D.F. para ir al Corona Capital.

La tarde ha caído en plenitud mientras medito estas cosas, me detengo un poco y suspiro, veo el cielo nublado de Torreón, y de pronto anhelo volver a estar en Chicago, volver a caminar por sus calles, perderme entre la gente, sentarme en alguna banca del Millenium Park, cobijarme con la sombra de los rascacielos más que con la de los árboles, y abstraerme por completo de toda la realidad; es extraño, en un instante de la semana pasada, mientras el avión aterrizaba en el aeropuerto O’Here de Chicago, sentí que en este lugar encontraría el amor, pero obviamente, una semana no fue suficiente para hacerlo, sin embargo, algo en la hermosa ciudad de los vientos me devolvió un poco de la esperanza perdida, de las ganas de enamorarme, y cómo no hacerlo en una ciudad donde en cada calle uno puede escuchar jazz.

LA ROLA DEL MES

ROLA NÚMERO TREINTA - AGOSTO
MONSTER
Lady GaGa

Don't call me GaGa
I've never seen one like that before
Don't look at me like that
You amaze me

He ate my heart
He a-a-ate my heart
(You little monster)

He ate my heart
He a-a-ate my heart out
(You amaze me)

Look at him
Look at me
That boy is bad
And honestly
He's a wolf in disguise
But I can't stop staring in those evil eyes

I asked my girlfriend if she'd seen you round before
She mumbled something while we got down on the floor baby
We might've fucked not really sure, don't quite recall
But something tells me that I've seen him, yeah

That boy is a monster
M-M-M-Monster
That boy is a monster
M-M-M-Monster
That boy is a monster
Er-er-er-er

He ate my heart
(I love that girl)
He ate my heart
(Wanna talk to her, she's hot as hell)

He licked his lips
Said to me
Girl you look good enough to eat
Put his arms around me
Said "Boy now get your paws right off me"

I asked my girlfriend if she'd seen you round before
She mumbled something while we got down on the floor baby
We might've fucked not really sure, don't quite recall
But something tells me that I've seen him, yeah

That boy is a monster
M-M-M-Monster
That boy is a monster
M-M-M-Monster
That boy is a monster
Er-er-er-er

He ate my heart
(I love that girl)
He ate my heart
(Wanna talk to her, she's hot as hell)

He ate my heart
He ate my heart
Instead he's a monster in my bed

I wanna Just Dance
But he took me home instead
Uh oh! There was a monster in my bed
We french kissed on a subway train
He tore my clothes right off

He ate my heart then he ate my brain
Uh oh uh oh
(I love that girl)
(Wanna talk to her, she's hot as hell)

That boy is a monster
M-m-m-monster
(Could I love him?)

That boy is a monster
M-m-m-monster
(Could I love him?)

That boy is a monster
M-m-m-monster
(Could I love him?)

That boy is a monster
Er-er-er-er


jueves, 10 de abril de 2008

LOLLAPALOOZA 2008… Y RADIOHEAD POR ENCIMA DE TODOS, COMO UN DIOS

LOLLAPALOOZA 2008… Y RADIOHEAD POR ENCIMA DE TODOS, COMO UN DIOS
Aun faltan casi cinco meses para que llegue agosto y los organizadores del LOLLAPALOOZA ya anunciaron su lineup oficial, y es que probablemente se morían de ganas por presumir a sus flamantes headliners de este año: RADIOHEAD y RAGE AGAINST THE MACHINE; en lo personal yo me quedo con los británicos liderados por Thom York, pues la verdad, la música y la filosofía extremo-izquierdoza de los “Rage” no es de mi total agrado; ciertamente Radiohead es una de las bandas mas brillantes y respetadas de esta época, y es que es una total realidad que pasará a la historia no sólo por su trabajo musical, sino por su afrenta declarada a la industria discográfica, al fraguar su por demás conocida revolución en la manera en que se distribuye y difunde la música.

Para mí, el encanto de los Radiohead radica en su constante capacidad de renovación, en esa posibilidad de reinventarse con cada material, que en ellos parece tan sencillo pero que para otras agrupaciones resulta en verdad difícil. Radiohead no se duerme en sus laureles, York y compañía siempre están experimentando y buscando nuevas maneras de expresarse y sorprender positivamente a sus fieles seguidores; sin embargo, creo que en últimas fechas la prensa y los medios de comunicación en general, han elevado a Radiohead a niveles estratosféricos, casi inalcanzables para otras bandas, es decir, creo que colocan a Radiohead como un Dios, y por actos que nada tienen que ver con su trabajo artístico, y es que pesar de tener lo necesario para ser considerada no sólo la mejor banda de su generación, sino una de las más grandes de todos los tiempos, el trabajo musical de Radiohead (que debería ser lo fundamental) queda opacado frente a noticias intrascendentes como los arranques de mal humor e histeria de Thom, sus caprichos al estilo Paris Hilton en los pocos conciertos que dan al año, su persistente negativa a hacer giras mundiales y la manera en que decidieron distribuir el “In Rainbows”, el cual quedó en segundo plano ante la noticia de que se podría descargar gratuitamente de internet (lastima, porque para mi gusto es lo más brillante que han hecho desde el “KID A”).

Sea como sea, los organizadores del LOLLAPALOOZA pueden jactarse de tener el mejor cartel del año (salvo sorpresa de algún otro festival) gracias a RADIOHEAD; el Lollapalooza se realizará del uno al tres de agosto en el Grant Park de Chicago, y contará con las presentaciones de los siguientes artistas:

Radiohead
Rage Against the Machine
Nine Inch Nails
Kanye West
Wilco
The Raconteurs

Louis XIV
Love and Rockets
Gnarls Barkley
Bloc Party
The Black Keys
Broken Social Scene
Lupe Fiasco
Flogging Molly
Mark Ronson
Cat Power
The National
G. Love & Special Sauce
Sharon Jones & the Dap-Kings
Explosions in the Sky
Brand New
Gogol Bordello
Stephen Malkmus & The Jicks
Dierks Bentley
Okkervil River
Amadou & Mariam
Blues Traveler
John Butler Trio
Girl Talk
Your Vegas
CSS
Eli “Paperboy” Reed & the True Loves
Battles
Steel Train
Jamie Lidell
Bang Camaro
Butch Walker
The Blakes
Mates of State
Tally Hall
Spank Rock
White Lies
Brazilian Girls
Magic Wands
Chromeo
Electric Touch
Duffy
Innerpartysystem
The Kills
The Postelles
Rogue Wave
The Parlor Mob
The Go! Team
Bald Eagle
Mason Jennings
Krista
The Gutter Twins
Ha Ha Tonka
Yeasayer
Witchcraft
Grizzly Bear
We Go To 11
MGMT
Sofia Talvik
The Weakerthans
Booka Shade
Santogold
Black Kids
Black Lips
Dr. Dog
Nicole Atkins & the Sea
The Ting Tings
Kid Sister
Office
The Cool Kids
What Made Milwaukee Famous
Does It Offend You, Yeah?
The Whigs
Manchester Orchestra
Foals
Uffie
The Octopus Project
Cadence Weapon
Ferras
De Novo Dahl
Noah and the Whale
Margot & the Nuclear So and So’s
K’NAAN
Serena Ryder
Newton Faulkner

lunes, 13 de agosto de 2007

Scarlett y el Coachella 2007.

Scarlett y el Coachella 2007

El pasado mes de abril, como ya es tradición, en el caluroso desierto de Indio, California, se llevó a cabo el “Festival Coachella”, espacio dedicado a la difusión de cualquier tipo de expresión artística y de manera especial la música; no cualquier cantante o agrupación puede ocupar los escenarios del Coachella como ocurre con el Glastonbury, donde la música de calidad se mezcla con la musica más comercial, el Coachella tiende a ser más alternativo; si bien el Coachella no es el mejor ni el único de los festivales de este genero, tiene como sello distintivo el incluir dentro de su programa de presentaciones a bandas y solistas prácticamente desconocidos como The Dresden Dolls, Minus The Bear o Cornelius, alternando con bandas míticas y legendarias como The Cure, Radiohead, Pixies, Depeche Mode o Red Hot Chili Peppers, o con los interpretes de moda, llámense Arctic Monkeys, The Arcade Fire, Bloc Party, Amy Winehouse o The Good The Bad and The Queen, algo que sin duda resulta fascinante, no sólo para los espectadores, sino para los músicos novel participantes, que ven en el Coachella un escenario importante para mostrar su trabajo (algo que no es del todo posible en el Glastonbury o el Lollapaloza, que son muchísimo más comerciales y siempre buscan a figuras ya reconocidas), si bien estos músicos desconocidos empiezan tocando en los escenarios pequeños, ante un grupo reducido de personas, con el paso del tiempo pueden llegar a convertirse en los headliners del concierto, ocupando el escenario principal, junto a la crém de la crém de la música alternativa, frente a miles de personas que los esperan expectantes, como le ha ocurrido a INTERPOL o The Decemberists, estas bandas son claro ejemplo de cómo se puede mejorar a través del Coachella. Por su cercanía con nuestro país, los boletos para el “Festival Coachella” son altamente codiciados por los mexicanos amantes del buen rock; cada año el número de mexicanos que asiste al Coachella va en aumento, lo cual perfila a este festival internacional como el favorito de la raza de bronce. Ciertamente en México hay grandes festivales como el “Vive Latino” o el MANIFEST, pero poder asistir al Coachella es todo un privilegio (el cual espero poder llegar a tener), ya que no se puede comparar la cantidad de figuras internacionales que en él se presentan, aunque últimamente el “Vive Latino” y el MANIFEST se están poniendo las pilas invitando a agrupaciones como The Magic Numbers o Delays.

El Coachella ya tiene su propia historia; la serie de anécdotas y crónicas que giran a su alrededor son innumerables; ya son leyendas las presentaciones de Depech Mode, Air, Tool, Coldplay, Nine Inch Nails, Belle and Sebastian, Oasis o Beck, la llegada de Björk vestida de hongo en un helicóptero privado este año, el nuevo bigote de Carlos Dengler que dio mucho de que hablar, los cientos de desmayos de los asistentes a eso de las 12:00 de la tarde debido al intenso calor, y los reencuentros de agrupaciones como Rage Against The Machine o The Jesus and Mary Chain. Y hablando de esta última agrupación, la cual fue una de las principales atracciones del Coachella 2007, la interpretación de su clásico tema “Just Like Honey”, con el que Sofia Coppola cierra la última escena de “Lost In Translation”, ya es una crónica más para enaltecer el Coachella, no sólo porque representó la reunión de la banda, sino porque la musa inspiradora y protagonista precisamente de “Lost In Translation”, Scarlett Johansson, subió al escenario del Coachella a interpretar “Just Like Honey” a dúo con la banda; algunos de los asistentes ni se dieron cuenta de que subió a cantar, otros tantos la percibieron debido a lo desafinado que cantaba esta belleza, y unos más se dieron cuenta de su presencia debido al enorme sombrero que cubría su impactante melena rubia alborotada.

Sin duda, el Coachella es tan fantástico que puede reunir en un mismo escenario a cantantes ochenteros, indies estrafalarios, roqueros alternativos, una mujer hongo y a la chica más bella del planeta, pero con una voz bastante desafinada, cantando y entregando el alma en un desierto mortalmente caluroso.